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Descubierto el sistema
que permite a las células localizar a otra célula
El sistema que permite a las células
localizar a otra célula para infectarla o destruirla, es el
resultado de una acumulación de algunas de sus proteínas en
un punto preciso, un descubrimiento que permitirá desarrollar
nuevos tratamientos, según un estudio. El principal autor
del trabajo, que se publicará el viernes en la revista Science,
el profesor Peter Devreotes, subraya que el descubrimiento
"permitirá facilitar la cicatrización de las heridas, mejorar
los tratamientos contra el cáncer al disminuir el crecimiento
de los vasos sanguíneos, o limitar las inflamaciones, lo que
reduciría la artritis". "Si comprendemos el mecanismo del
quimiotactismo, la propiedad de ciertas células de ser atraídas
o rechazadas por sustancias químicas, podremos en el futuro
alentarlas o inhibirlas", destacó este investigador de los
institutos médicos Johns Hopkins, en Baltimore (Maryland).
Cuando una célula A quiere atraer a otra, segrega ciertas
moléculas especiales. Estas buscan a otra célula, B, y crean
alrededor de ella una especie de película, B se dirige entonces
a B. Hasta ahora, los científicos desconocían el mecanismo
que permitía a B saber hacia qué lugar tenía que desplazarse.
Los investigadores del Johns Hopkins
han descubierto que los cambios que se producen en la célula
B después de entrar en contacto con las moléculas de A provocan
la acumulación de ciertas proteínas, normalmente diseminadas
en un punto de la membrana que actúa como centro direccional.
Fuente: Fuente: Washington, feb. 10/2000
(AFP)
Titulares
Reportan en Estados
Unidos éxito del láser para la prevención de la embolia
Médicos estadounidenses reportaron haber
utilizado, con éxito, el rayo láser para destruir coágulos
que podrían causar embolias, al presentar los resultados preliminares
de los casos de cinco pacientes tratados con esa técnica experimental.
Un equipo encabezado por Wayne Clark, del Centro de Tratamiento
de la Embolia de Portland, Oregon, afirmó que su estudio constituye
el primero en el que se usó un láser para un procedimiento
de trombolisis, o destrucción de coágulos, en pacientes de
embolia. Los resultados fueron presentados en la 25 Conferencia
Internacional sobre la Embolia, que se lleva a cabo en Nueva
Orleans y la cual es organizada por la Asociación Estadounidense
de la Embolia, una división de la Asociación de Cardiología
de este país.
Los investigadores explicaron que el
tratamiento con láser, orientado a estudiar la aplicabilidad
de esta terapia, fue empleado para "evaporar" coágulos en
las arterias carótidas, los vasos que alimentan de sangre
al cerebro. El equipo médico advirtió que aún hay mucho que
hacer antes de determinar la mejora real de los pacientes
tras la aplicación de esta terapia. "Pero por lo menos se
ve muy prometedor. De momento estamos estudiando qué seguridad
ofrece para los pacientes", dijo Clark. Señaló que en algunos
casos han conseguido reabrir por completo las arterias, mientras
que en otros no fue posible aplicar el tratamiento debido
a varias dificultades para acercar el catéter láser al coágulo.
El especialista puntualizó que la extracción o destrucción
mecánica de coágulos, ya sea mediante el uso de láser, succión
u otros métodos de eliminación física de la obstrucción, será
la próxima tendencia para el tratamiento de embolias. "No
sabemos cuál de todas estas técnicas será la más exitosa,
pero creo que es razonable decir que dentro de cinco años,
la destrucción mecánica de coágulos será un factor esencial
en el tratamiento y la prevención de la embolia. Apuntó que
para pacientes que han sufrido ataques más graves, estos tratamientos
en particular pueden resultar muy benéficos. "Sin importar
qué tipo de procedimiento mecánico se use, de lo que se trata
es que ahora hay oportunidades para eliminar el coágulo instantáneamente,
en minutos, en vez de en horas, al menos en teoría. No tenemos
datos definitivos aún, por lo que procedemos con cautela",
añadió.
Los pacientes del estudio recibieron
el tratamiento entre ocho y 24 horas después del ataque, dependiendo
de dónde se ubicó el coágulo, indicó Clark. Explicó que si
el ataque provino de la carótida anterior, tenía que aplicarse
el tratamiento dentro de las ocho horas siguientes a la embolia,
y que una embolia causada por un bloqueo en la carótida posterior
puede ser tratada dentro de las siguientes 24 horas. Los investigadores
también tomaron en cuenta la severidad del caso, mediante
el uso de las tablas de Evaluación de la Embolia de los Institutos
Nacionales de la Salud, que miden las facultades motoras,
capacidad lingüística y otros factores del paciente. Hasta
la fecha, el único tratamiento aprobado para embolias causadas
por coágulos es la aplicación de un medicamento disolvente
llamado TPA, por las siglas en inglés de activador de tejidos
plasminógenos. Este medicamento debe ser administrado tres
horas después del ataque a fin de actuar con eficacia. "Es
totalmente cierto que mientras más rápido se aplique el tratamiento,
mejores son las probabilidades para el cerebro, pero nuestra
esperanza es que con nuevos tratamientos tengamos un período
más amplio para poder aplicar las terapias", dijo Clark. Subrayó
que el procedimiento láser no se limita a apuntar el rayo
al cuello de la persona y evaporar el coágulo.
Una vez diagnosticado que un coágulo
ha sido la causa de una embolia, un catéter equipado con una
punta láser es introducido en la arteria hasta llegar al punto
exacto de obstrucción. El médico puede seguir los movimientos
del catéter con un angiograma, dijo. El paso siguiente para
el médico es acercar la punta láser del catéter a un centímetro
del coágulo. Una vez alcanzado este punto, se activa el láser,
dirigiendo el rayo hacia los componentes del coágulo (varios
tipos de proteínas, glóbulos rojos y otras partículas). La
luz y la energía de la emisión sólo funcionan aplicadas sobre
superficies rojas, es decir, el exterior del coágulo, y no
sobre las paredes blancas de la arteria. "La emisión de luz
sólo se traduce en energía cuando se topa en su camino con
algún elemento de color rojo. Cuando esto ocurre, el láser
golpea directamente el coágulo, y termina por evaporarlo",
explicó Clark.
Fuente: Fuente: Chicago, feb. 10/2000
(NOTIMEX)
Titulares
Revelan
daños al cerebro del feto ocasionados por el alcohol.
Científicos japoneses y alemanes hallaron
el mecanismo mediante el cual el consumo de alcohol durante
el embarazo puede afectar el cerebro del feto, en el cual
se estimula la actividad de unos receptores que provocan la
muerte neuronal. Según los especialistas, la ingestión de
alcohol por la gestante concentra especialmente su efecto
destructivo en las células que están en desarrollo en el cerebro,
y resulta muy grave a partir del sexto mes del embarazo. Aunque
se conocen los efectos nocivos del alcohol sobre el feto,
las consecuencias en el desarrollo del cerebro son muy poco
conocidas, según el equipo de investigadores que dirige Chrysanthy
Ikonomidou.
Realizados en ratones, los experimentos
demostraron que el alcohol produce la hiperactividad de los
receptores GABA, lo cual acelera la neurodegeneración en la
parte anterior del cerebro. Ese proceso general neurodegenerativo
es causado por la apoptosis, un término médico que alude a
una especie de suicidio de las células y que también se produce
en enfermedades como las demencias. De acuerdo con el estudio,
el período de mayor riesgo de exposición al alcohol es el
de la sinaptogénesis, es decir durante la formación de las
sinapsis, región de comunicación entre una neurona y otra.
En el ser humano ese período abarca desde el sexto mes del
embarazo hasta varios años después del nacimiento del individuo.
La ingestión de etanol por la mujer embarazada durante ese
lapso provoca la muerte de millones de neuronas en el cerebro
en formación, lo que explica a qué se debe la pérdida de masa
cerebral que se ve en los neonatos que padecen el síndrome
fetal del alcohol.
Fuente: Washington, feb. 10/2000 (PL)
Titulares
Los
efectos de la presión alta se sienten durante décadas
La presión alta en la edad madura incrementa
la posibilidad de sufrir un ataque de apoplejía, incluso en
los casos de personas que lograron controlar su presión sanguínea,
informó un estudio. Los médicos sabían desde hace mucho tiempo
que la presión sanguínea alta es la primera causa de los derrames
cerebrales, que afectan a más de 600 000 estadounidenses por
año. Sin embargo, los doctores generalmente consideran sólo
la presión actual de los pacientes, y no las anteriores, al
juzgar si el riesgo es más alto de lo normal.
Un nuevo estudio médico comprobó que
la historia de la presión sanguínea es un gran indicador del
riesgo de un derrame cerebral, sin importar la presión actual.
Los resultados de un estudio de 50 años fueron presentados
hoy por la doctora Sudha Seshadri, del Colegio Médico de la
Universidad de Boston, en una reunión celebrada en Nueva Orleans
por la Asociación Norteamericana de Apoplejía. "No se trata
sólo de la presión sanguínea que tienes ahora", dijo Seshadri
"sino de la presión sanguínea que tuviste en el pasado". Su
estudio se basó en 5 197 pacientes, incluyendo 367 que sufrieron
apoplejías. Los doctores revisaron la presión actual como
también la de décadas pasadas. "El estudio es importante porque
muestra que un factor de riesgo sigue en vigencia durante
toda una vida. Cuanto más tiempo lo tienes, mayor es su efecto",
dijo el doctor Ralph Sacco del Centro Médico Columbia-Presbyterian
en la ciudad de Nueva York.
Fuente: Nueva Orleans, feb. 10/2000 (AP)
Titulares
Científicos
individualizaron proteína del apetito sexual
Científicos estadounidenses sostienen
haber individualizado la proteína del apetito sexual, la molécula
que en el cerebro desarrolla una acción central en la sensación
del deseo erótico y que podría abrir la puerta a una nueva
generación de afrodisíacos. En la revista científica Science,
Shaila Mani del ateneo médico Baylor College de Houston, quien
desarrolló la investigación con colegas de la Universidad
de Texas y con la Rockefeller University de Nueva York, hizo
notar que ratas seleccionadas, privadas de la proteína o que
tuvieron formas inactivas de la misma, no mostraron algún
interés con relación al sexo.
La proteína en cuestión, catalogada con
el nombre de Darpp-32, funciona transmitiendo sinergia entre
las hormonas sexuales y la dopamina, el neurotransmisor central
en la sensación de placer. Al parecer, el encuentro entre
la dopamina y las hormonas con la mediación de esta proteína
resalta el estímulo del deseo. Todavía resta establecer si
ese tipo de proteína desarrolla la misma función en el sistema
nervioso central del ser humano. El descubrimiento es considerado
fundamental, según Mani, porque prueba que en el mecanismo
del deseo concurren factores muy complejos de aquellos mas
o menos conocidos, ligados a la acción de hormonas y neurotransmisores.
Además, otros fenómenos emotivos y perceptivos también están
ligados a sustancias diferentes de hormonas y neurotransmisores.
Fuente: Nueva York, feb. 10/2000 (ANSA)
Titulares
Riesgo
de infarto cerebral es más alto en hispanos y máximo entre
los negros.
El riesgo de infarto cerebral, la tercera
causa de muerte en países desarrollados, es 1,3 veces más
elevado entre los hispanos que en el resto de los estadounidenses
de raza blanca, aunque el riesgo máximo lo tienen los negros.
Los datos, extraídos de un informe del Centro para el Control
y Prevención de las Enfermedades (CDC) y difundidos hoy, señalan
que el riesgo es mayor entre los 35 y los 64 años. Según el
CDC, la mayoría de la población de Estados Unidos, clasificada
a efectos estadísticos como "blancos", es la que menor riesgo
tiene de sufrir este tipo de problema cerebral.
El infarto cerebral, también llamado
apoplejía, es un accidente cerebrovascular en el que una vena
se rompe o se bloquea, provocando la muerte del tejido en
este órgano y la aparición de diferentes disfunciones neuronales,
según sea la zona en la que ocurre. Las estadísticas del CDC
indican que los afroamericanos tienen un riesgo cuatro veces
superior al de los blancos en edades que van desde los 35
a los 54 años. A más edad, el riesgo disminuye hasta tres
veces. Entre los indios americanos y nativos de Alaska, otra
de las clasificaciones que usan los servicios de estadísticas
estadounidenses, el riesgo es el doble. Entre los hispanos,
una comunidad que puede contener individuos de cualquier raza,
el riesgo es 1,3 veces más alto en las edades que van desde
los 35 a los 64 años. La información difundida hoy desde Atlanta
por el CDC, indica que el riesgo puede estar influido por
factores como el nivel económico, la obesidad, la falta de
control de la presión sanguínea, una pobre nutrición, falta
de actividad y menor acceso a los servicios de salud, entre
otros. Afirma también que el número de muertes por infarto
cerebral puede ser reducido si se controlan esos factores
de riesgo.
Un informe de la Escuela de Medicina
de la Universidad de Boston, presentado hoy también, sostiene
que cuando se ha padecido presión sanguínea elevada en una
edad intermedia, el riesgo de que se produzca un infarto con
edad más avanzada es mayor, incluso entre personas que se
someten a un control periódico. La presión sanguínea elevada,
según sostienen los médicos, es la causa individual más importante
para que se produzca una apoplejía. Otra investigación científica,
esta vez del Centro de Infartos Cerebrales de Oregon, en Portland,
indica que las técnicas de láser pueden ayudar a vaporizar
los coágulos de sangre que se forman en el cerebro y que causan
el infarto. Ambas investigaciones se han presentado en Nueva
Orleans, en la reunión que mantiene la Asociación Estadounidense
de Especialistas en Infartos Cerebrales.
Fuente: Washington, feb. 10/2000 (EFE)
Titulares
Selección, edición y composición: Lic. Edita Pamias González
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