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Dieciséis años en una actividad
específica dentro de la salud pública cubana equivale, sin
lugar a dudas, a sumar una apreciable experiencia en esa faena.
Es el caso del doctor René Espinosa Álvarez, especialista
de segundo grado en Medicina General Integral.
Espinosa fue uno de los diez profesionales
que inició el Programa del Médico y Enfermera de la Familia
el 4 de enero de 1984. Tal suceso aconteció en uno de los
consultorios pertenecientes al policlínico Lawton, en el municipio
10 de Octubre, sitio donde permanece este guardián valioso
de su comunidad.
Por la importancia que reviste
la atención primaria y como parte principal de ella el médico
y la enfermera de la familia, entrevisté al doctor Espinosa
y con este material se abre el segmento informativo denominado
Salud en Cuba.
A partir de su abarcadora participación
en el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia ¿qué
impacto ha tenido este hecho en la sociedad cubana?
Como parte de una corriente renovadora
emprendida por el Ministerio de Salud Pública en la década
del ochenta, es que surge el Programa del Médico y la Enfermera
de la Familia. Entonces, el MINSAP concibió el perfecciona-miento
de la esfera asistencial, sobre la base de resolver los principales
problemas con el desarrollo del sistema de atención primaria.
La referida modalidad, que ya tiene
16 años de ejecución, contribuyó a lograr importantes objetivos
y por eso la tasa de mortalidad infantil (menores de un año)
en 1999 cerró en 6,4 x 1 000 nacidos vivos.
Con respecto a otras afecciones,
con altas cifras de fallecidos a nivel mundial como las cardiovasculares,
cerebrovasculares, neoplásicas y otras, nuestro sistema de
salud exhibe resultados ponderables, en algunos casos incluso
similares a naciones altamente industrializadas. La significación
social de este proyecto se inscribe en esa dimensión, el cual,
no excluido de imperfecciones, ha representado un acierto
notable.
La vigilancia en la atención
primaria de salud (APS) es muy importante: ¿qué puede expresar
sobre la morbilidad oculta, y acerca de las enfermedades crónicas
no trasmisibles?
Para realizar un enfoque correcto
sobre la morbilidad oculta es necesario tener muy en cuenta
los grupos de riesgo y las características clínicas de los
que concurren al consultorio. Esas consideraciones influirán
en el tratamiento y la posterior evolución de esas personas.
Otro aspecto singular en la vigilancia
de APS es el relacionado con las enfermedades trasmisibles,
concretamente la tuberculosis pulmonar, la cual ha tenido
una mayor incidencia desde 1992.
En ese dilema, el trabajo con los
grupos de riesgo toma una gran relevancia. Ello debe realizarse
de forma activa, explicando al enfermo y sus familiares qué
características tiene la dolencia y cuáles son los pasos indicados.
Si nos desempeñamos así es posible la disminución de los indicadores
de aquélla, la cual es catalogada como una afección remergente
y que ahora constituye un problema de salud.
Puedo referirme igualmente a la
sífilis, blenorragia y el VIH-sida,donde nuestra participación
se dirigirá a cortar la cadena epidemiológica y a conseguir
la reducción de esos males, particularmente en los jóvenes.
Es menester persuadirlos y educarlos sobre los grandes riesgos
que aquéllos entrañan, específicamente el sida.
Acerca de las enfermedades crónicas
no trasmisibles lo más conveniente es su diagnòstico temprano
si queremos tratarla con éxito.
Las tareas vinculadas con la
prevención y promoción de salud en la comunidad tienen una
alta significación, ¿cuáles son sus impresiones?
El tema de la prevención y promoción
de salud en la comunidad alcanza una connotación muy particular.
Comentarles sobre la trascendencia de suprimir los factores
de riesgo, como el hábito de fumar, el consumo de alcohol
y el exceso de peso, tendrá a corto, mediano y largo plazo,
una repercusión positiva.
Pienso de la misma manera en relación
con las muertes por accidentes, sobre todo en niños y adolescentes.
Aquí, lo fundamental es alertar a nuestros interlocutores
acerca de ventanas o balcones sin protección y la ingestión
de líquidos o medicamentos que resulten nocivos.
¿Existe la posibilidad de realizar
investigaciones en la APS teniendo en cuenta la situación
de salud en la comunidad?
En la APS existe una valiosa fuente
de información para realizar investigaciones al tomar en cuenta
las historias clínicas individuales, familiares, etc., y en
algo nada despreciable: el seguimiento adecuado a las especificaciones
establecidas para estos fines.
Un estudio favorable tendrá gran
utilidad para todos los profesionales, pero a este nivel más,
por la manera que está concebida su puesta en práctica.
Las observaciones pueden ser publicadas
en la revista de Medicina General Integral (6 ediciones al
año y más de 25 mil ejemplares) como un instrumento valioso
de retroalimentación
Y algo más: el médico de familia
tiene el tiempo suficiente para trabajar en esos propósitos,
ya que su acción es vinculada con la comunidad, y es dable
recolectar los datos, procesarlos y culminar el objetivo planificado.
En cuanto a la terapia luminosa
y la magnetoterapia su acción también muestra signos positivos,
¿cuáles son sus consideraciones?
Como sabemos, el tratamiento luminoso
se emplea para determinados fines. En mi experiencia opté
por la llamada cianoterapia o terapia azul, en individuos
hipertensos o con asma ligera. Los situé en una habitación
oscura con bombillos azules, por espacio de 10 minutos, y
se eliminaron los síntomas clínicos sin la necesidad de productos
farmacológicos
Más detalles del tema aparecen
en la revista de Medicina General Integral, la no.4 de 1996,
y el artículo se llama: La
Cianoterapia, Reportes Preliminares.
La magnetoterapia fue aplicada
asimismo contra la rinitis alérgica y erradiqué la sintomatología
cuando aparecieron las primeras manifestaciones de la afección.
El recurso dio resultados válidos también en traumatismos
ligeros, ya que al colocar los imanes durante 1 hora, disminuyeron
las inflamaciones y el dolor, sin requerir otros procederes
en los recién afectados.
¿Cómo define la participación
de la enfermera en el universo de trabajo del consultorio?
Yo veo en la enfermera de la familia
un eslabón distinguido del programa que abordamos. En las
visitas de terreno, en ocasiones uno no se percata de un aspecto
relevante y entonces ella sí lo capta y es capaz de recomendar
la solución adecuada.
Igualmente, en la acción de los
distintos programas actúa de forma positiva, con lo cual ayuda
a lograr las metas establecidas en cada uno de ellos.
Como criterio generalizado la
comunidad necesita un médico y una enfermera bien preparados
científicamente; pero sobre todo, de una alta calidad humana,
¿cómo valora tales postulados?
Con el paso del tiempo la población
desea resolver, con mayor eficiencia, los problemas de salud
que afronta. En esto hay una regla de oro: el médico debe
diagnosticar bien y elegir un tratamiento correcto. En la
medida que tal precepto se alcanza el pueblo se siente más
seguro y satisfecho.
A ese enfoque asistencial hay que
añadir la perspectiva humana; es decir, sensibilizarnos, plenamente,
con lo que experimenta cada cual. Así queda fortalecida la
relación médico-enfermera-paciente y aumenta el nivel de gratitud
del individuo, que no sitúa al personal especializado únicamente
en su función, sino como alguien allegado, íntimo. Esa es,
a mi juicio, la mejor retribución para nosotros. .
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