INDICADORES DE LA SITUACIÓN DE SALUD DE LA NIÑEZ EN CUBA Autores: Colectivo de la Dirección Nacional Materno-Infantil, del MINSAP. Condensación: Lic. Manuel Cué Brugueras, Infomed. Correo electrónico: cue@infomed.sld.cu El Programa Nacional de Acción fue creado para dar cumplimiento a los acuerdos de la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia y constituye una meta permanente de la sociedad cubana dirigida a lograr el bienestar de la infancia y las familias del país. Los programas provinciales de acción, desarrollados desde 1995, han permitido de manera local la vigilancia, evaluación y toma de decisiones en el cumplimiento de los objetivos y metas propuestos, con una amplia participación intersectorial y de los gobiernos locales dirigidos a elevar la salud infantil, de los adolescentes y de la mujer. Los resultados obtenidos en los principales indicadores de salud materno infantil expresan la voluntad política y el esfuerzo para mantener y mejorar los niveles alcanzados y reflejan también el interés social por el cumplimiento de los derechos a la salud de los niños y las madres. Cuba es signataria de la Convención de los Derechos del Niño desde su promulgación. En el país se desarrollan acciones encaminadas a su aplicación y cumplimiento, tanto por el estado como por la sociedad. El sistema de salud cubano y los programas de atención a la infancia, la adolescencia y la mujer, garantizan el derecho a la salud pues sus principios están basados en la universalidad, gratuidad y descentralización de los servicios. Por otra parte, la legislación existente ampara el derecho pleno de la población al acceso a todos los servicios y atenciones de salud sin discriminación política, religiosa, económica, racial o de cualquier tipo. Desde 1996 se realizan actividades de divulgación y seguimiento de los artículos sobre el derecho al desarrollo y a la salud, en los que el sector salud tiene una relación más directa. En 1999 se realizó un taller nacional sobre la Convención de los Derechos del Niño con el objetivo de elevar los conocimientos sobre la convención, elaborar una metodología que permita la evaluación de su cumplimiento y proponer acciones específicas, tanto a nivel nacional como en las provincias. Estas actividades se han desarrollado tomando como marco de referencia los programas nacionales y provinciales de acción y han contado con la participación de la UNICEF. Las metas priorizadas de la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia han sido cumplidas y se realizan esfuerzos en busca de alternativas para alcanzar la yodación de la sal en territorios afectados y en la atención a las carencias de vitamina A. Es de destacar que en los estudios realizados en el país, sobre estas afecciones, las formas encontradas son las marginales o subclínicas, no constituyendo por su magnitud un problema de salud de la población. De los veinticinco objetivos de salud para el año 2000, en 1999, fueron evaluados veintidos en el VIII Informe de Seguimiento. Quince de estos objetivos se han alcanzado y los restantes están cercanos al cumplimiento. Tres de estos objetivos no fueron evaluados, estos son los relacionados con la frecuencia de anemia en niños de 6 a 12 meses y con la determinación de vitamina A en menores de 5 años y entre 5 y 14 años. Se proyectan estrategias y acciones específicas para lograr mayor efectividad en las metas que aún no han alcanzado el compromiso para el 2000. Mortalidad Infantil La reducción de la mortalidad infantil (MI) es uno de los objetivos priorizados del Programa Nacional de Acción. En 1999, se reportaron 150 785 nacidos vivos contra 151 080 en 1998, con 295 nacimientos menos. La tasa de natalidad fue de 13,5 por 1 000 habitantes en este año, observándose una ligera reducción con relación al período anterior. La primer meta del Programa Nacional de Acción plantea alcanzar una tasa de mortalidad infantil (TMI) de 9 por 1 000 nacidos vivos (NV) o menos para el año 2000, el cual se cumple desde 1996. En 1999, ocurrieron 966 defunciones en menores de un año, que representó 104 fallecidos menos con relación al año anterior, la TMI fue de 6,4 por mil NV, siendo la menor en toda la historia del país. En la publicación de la UNICEF, El estado mundial de la infancia 2000, Cuba se encuentra entre los países de más bajas tasas de mortalidad infantil. El comportamiento de la TMI muestra que en las catorce provincias y el municipio especial Isla de la Juventud se cumplió el propósito planteado para el 2 000. En las últimas décadas, se observa una reducción de las diferencias entre los valores extremos de las tasas de mortalidad de las provincias con relación a la media nacional. Los componentes de la mortalidad infantil en 1999 muestran que la mortalidad neonatal precoz (menos de 7 días), con una tasa de 2,9, se mantiene igual al año anterior. La mortalidad neonatal tardía con 1,0 y la posneonatal (28 días a 1 año) con 2,7 estuvieron por debajo de los valores de 1998. En los últimos 10 años se ha logrado una importante reducción de la mortalidad infantil para todos los grupos de edades. El análisis por causas muestra una reducción importante en las anomalías congénitas (1,8), las afecciones perinatales (2,7), los accidentes (0,2) y en la influenza y neumonía (0,2); la sepsis (0.4) se mantiene igual que el año anterior. Mortalidad Preescolar La mortalidad preescolar (1-4 años), con una tasa de 4,8 por 10 000 habitantes en este grupo de edad, descendió con respecto a 1999 y se mantiene por debajo del propósito para el año 2000. En el análisis de las principales causas de muerte en preescolares, se aprecia que con respecto a tumores malignos (0,5) y meningitis (0,1) se redujo tanto la tasa, como el número de fallecidos. La tasa de 1,4 por accidentes, se mantuvo igual y se redujo el número de fallecidos en relación con el año anterior y, de manera similar, ocurrió con las anomalías congénitas (0,8) que son la segunda causa de muerte. Mortalidad Escolar La mortalidad escolar (5-14 años), en 1999 fue de 0,3 por 1 000 habitantes y se mantuvo igual al año anterior. Ésta también se redujo en comparación con 1990. Los accidentes constituyen la primera causa de mortalidad en este grupo, la tasa por esta causa descendió a (11,8). Los tumores malignos (4,6) y la influenza y neumonía (0,5) disminuyeron también sus tasas respectivas. Los accidentes siguen siendo la primera causa de muerte entre 1 y 15 años. No obstante, la reducción de las tasas de mortalidad representan el principal problema para estas edades. El Programa de Prevención y Reducción de Accidentes en Menores de 20 años está aprobado e implementado desde 1996, las acciones que se están desempeñando tienen un caracter multisectorial y comunitario y se analizan también como parte de los objetivos de la Convención de los Derechos del Niño. Es necesario continuar intensificando estos esfuerzos para lograr los resultados esperados, siendo necesario fortalecer el seguimiento y las acciones a nivel de los municipios y comunidades. El Programa Nacional de Acción establece la reducción de la tasa de mortalidad en menores de cinco años por debajo de 11 por 1 000 nacidos vivos para el año 2000. Esta meta se alcanzó desde 1996. En 1999, la tasa de mortalidad fue de 8,3 por 1 000 nacidos vivos, que fue la más baja del período analizado. Las 14 provincias y el municipio especial de la Isla de la Juventud, cumplen la meta propuesta para el año 2000. En la publicación de UNICEF, El estado mundial de la infancia 2000, Cuba se encuentra en el lugar 160 entre los países con tasa de mortalidad en menores de 5 años (TMM5) de 10 o menos. Enfermedades Diarreicas Agudas (EDA) La mortalidad infantil por EDA continúa en un progresivo descenso. La tasa se mantiene en 0,1 por 1 000 nacidos vivos, lo cual ha hecho que se cumpla la meta para el año 2000, desde 1996. En menores de 5 años, la mortalidad por EDA también ha tenido una disminución importante. En 1999, la tasa fue de 0,1 por 1 000 nacidos vivos, cumpliéndose la meta propuesta para el año 2000. Los casos atendidos por EDA en menores de cinco años, en 1998, sumaron 349 640, con una reducción del 36,7 % con respecto a 1990, lo cual cumple también la meta para el año 2000. Se mantiene la utilización en el país de la terapia de rehidratación oral (TRO) que en 1999 fue del 85 %. Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) La mortalidad infantil por IRA ha mostrado una reducción importante, lográndose la meta propuesta en los últimos años. En 1999 la tasa fue de 0,3 por 1 000 nacidos vivos. La mortalidad por IRA en menores de 5 años mostró un discreto incremento y la tasa en 1999 fue de 0,5. En este indicador se alcanzó la meta desde 1997. Siete provincias estuvieron por debajo o igual a la media nacional. Por la frecuencia de estas dos afecciones y su vulnerabilidad en relación con las condiciones higiénico-sanitarias y ambientales, es necesario mantener la capacitación en los dos cursos nacionales: Programa de Control de Enfermedades Diarreicas Agudas y Emergentes, y Avances en el Manejo de la Infecciones Respiratorias Agudas. Se debe garantizar la reproducción de estos cursos en todas las provincias y municipios. Vigilancia de las principales causas de mortalidad y morbilidad infantil en menores de 5 años El trabajo en equipo entre los especialistas de los grupos materno-infantil y epidemiología y las unidades de análisis y tendencias de salud (UATS), ha permitido identificar problemas y ejecutar acciones oportunamente, por lo que se continúa su perfeccionamiento con el propósitos de llevar estas soluciones hasta el nivel municipal. El Programa Nacional de Acción contiene un número importante de metas dirigidas a mantener la cobertura de inmunización y la erradicación de enfermedades. Programa Nacional de Inmunizaciones La aplicación de este progrma ha permitido que en 1999 se encuentren eliminadas las siguientes enfermedades: poliomielitis, difteria, sarampión, rubéola, parotiditis, meningitis tuberculosa, tétanos neonatal, síndrome de rubéola congénita y meningoencefalitis por parotiditis. Se mantiene el sistema de vigilancia de las parálisis flácidas, cumpliéndose los parámetros exigidos por la OPS/OMS. El tétanos neonatal ha sido erradicado, aunque permanecen las acciones para su control. En este período se inmunizaron con toxoide tetánico el 66,5 % de las embarazadas. Se considera que con la cobertura de inmunización de la población solamente deben ser vacunadas o reactivadas aquellas que así lo requieran, tomando en cuenta, además, que el 99,9 % de los partos son institucionales. La cobertura de inmunización por tipos de vacunas fue superior al 95% en todas las vacunas, exceptuando la DPT en menores de un año que fue de 94%. La cobertura nacional de vacunación fue de 98,5%. Los resultados obtenidos por todas las provincias fueron superiores al 95 %, cumpliéndose la meta para el año 2000 tanto en la cobertura por tipo de vacunas como por provincias y para todo el país. En 1999 se aprobó y puso en práctica el Sistema de Vigilancia de Eventos Adversos Consecutivos a la Vacunación y el Sistema de Información Estadística de Eventos Adversos a la Vacunación, ambos del Ministerio de Salud Pública, lo cual permite conocer la magnitud y la trascendencia de los eventos adversos consecutivos a la vacunación en el país. Se ha realizado un esfuerzo sostenido por el Ministerio de Salud Pública con la participación activa de la comunidad y el aporte inapreciable de la UNICEF, la OPS/OMS y otras organizaciones como el Rotary International de México, lo que ha permitido mantener los resultados alcanzados en inmunización. Se hace necesario la continuidad de estas acciones en apoyo de este importante objetivo del Programa Nacional de Acción en beneficio de todos los niños del país.