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INTRODUCCIÓN
El virus de inmunodeficiencia humana
(VIH), causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida
(sida) es miembro de la familia de los retrovirus y de la
subfamilia de los lentivirus. Este presenta una cubierta externa
con un mensaje genético compuesto por ARN y enzimas, como
la reversotranscriptasa, que convierte el ARN del virus en
ADN en la célula hospedera, y las proteasas que fragmentan
las proteínas del virus para su posterior replicación.
La membrana celular está formada por
una capa bilipídica donde están las glicoproteínas gp 120
y gp 41, las que se unen al receptor CD4.
Se reconocen dos tipos de virus: el VIH-1
y el VIH-2. Ambos se distinguen mediante los exámenes de anticuerpos
(ELISA para VIH y Western Blot), pero los dos causan sida
de forma semejante. No obstante, el VIH-2 parece ser más difícil
de transmitir y su período de incubación es más prolongado.
La distribución geográfica también los diferencia, pues el
VIH-1 está diseminado en todo el mundo y es el predominante.
En cambio, el VIH-2 se encuentra sólo en África occidental.
Cerca de 5,3 millones de personas fueron
contagiadas por el VIH en el año 2000, con lo que el número
total de personas con sida en todo el mundo ascendía a 36,1
millones a finales de ese año. Según la OMS, al finalizar
el 2000 la epidemia, iniciada hace alrededor de veinte años,
había cobrado cerca de 21,8 millones de vidas de adultos y
niños.
El África subsahariana es todavía la
región más duramente afectada y cuenta con el 72% de los 5,3
millones de nuevas infecciones por VIH, con el 70% de las
personas con VIH/sida y el 80% de las muertes por la enfermedad
durante el pasado año. (Xinjua. Naciones Unidas, noviembre
27/2000).
En cuanto a los diferentes agentes antirretrovirales
utilizados contra el VIH hasta la fecha, ninguno ha podido
eliminar el virus totalmente, pero cada tipo de medicamento
puede reducir la velocidad de su crecimiento. Sin embargo,
los mejores resultados se han obtenido con la combinación
de dos y sobre todo tres agentes. Se ha demostrado que estos
tratamientos aumentan la sobrevivencia del paciente y mejoran
su calidad de vida, ya que en la mayoría de los casos el virus
prácticamente desaparece de la sangre del enfermo, aunque
se aloja en otros órganos del cuerpo humano tales como: cerebro,
testículos y ojos, órganos donde los medicamentos operan con
dificultad.
Entre los medicamentos que se utilizan
en estas terapias combinadas se encuentran los inhibidores
de las proteasas. Estos bloquean la acción de la enzima,
inhibiendo su habilidad para fragmentar las cadenas de proteínas
virales en pedazos específicos, capaces de reproducir al VIH.
En las denominadas triterapias, los inhibidores de
las proteasas se utilizan junto a otro miembro del grupo o
con uno o dos inhibidores de la reverso transcriptasa, nucleósisdos
y no nucleósidos.
CRONOLOGÍA DE LA SALIDA
AL MERCADO DE LOS PRINCIPALES
ANTIRRETROVIRALES INHIBIDORES DE LAS PROTEASAS
|
AÑO
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NOMBRE GENÉRICO
|
NOMBRE COMERCIAL
|
CONOCIDO TAMBIÉN
COMO
|
FABRICANTE
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1995
|
Saquinavir
|
Invirase
|
SQV
|
Roche
|
|
1997
|
Nelfinavir
|
Viracept
|
NFV
|
Agouron
|
|
1998
|
Ritonavir
|
Norvir
|
RTV
|
Abbott
|
|
1998
|
Indinavir
|
Crixivan
|
IDV
|
Merck
|
|
1999
|
Amprenavir
|
Agenerase
|
APV
|
Glaxo-Welcome
|
No se sabe a ciencia cierta en qué momento
a partir de la infección debe comenzarse el tratamiento, pero
las personas con altos valores de VIH en la sangre e incluso
las que tienen altos títulos de CD4+ y ausencia de síntomas,
se considera que deben ser tratadas. Estudios previos que
parecían demostrar que no existía ninguna ventaja en comenzar
el tratamiento de forma precoz ya no se tienen muy en cuenta,
después de haberse desarrollado nuevos medicamentos y combinaciones
de estos. En la actualidad, muchos médicos concuerdan en que
mientras más temprano se inicie la terapia, se obtendrán mejores
resultados en la prolongación del período de incubación, sin
embargo, el costo de los tratamientos es demasiado elevado
para la mayoría de los portadores del virus.
Por otra parte, es importante que se
conozca que una vez que se haya iniciado la terapia antirretroviral,
no es recomendable suspenderla a no ser por decisión médica,
debido a que las irregularidades en el tratamiento antirretroviral
pueden traer consigo el desarrollo de resistencia viral a
los medicamentos. No obstante, las reacciones adversas de
los agentes antirretrovirales hace que en algunas ocasiones
los facultativos decidan cambiar o suspender la terapia.
En el caso específico de los inhibidores
de las proteasas, pueden provocar efectos colaterales tales
como: náuseas, vómitos, diarreas y malestar abdominal. Además,
el indinavir produce un incremento leve y reversible, en las
enzimas hepáticas que puede causar un intenso dolor lumbar
(cólico nefrítico) similar al que provocan los cálculos renales;
el ritonavir tiene la des-ventaja de aumentar o disminuir
la acción de muchos otros medicamentos a través de su acción
sobre el hígado; y el saquinavir es mejor tolerado, aunque
aumenta las aminotransferasas y no se absorbe bien, por lo
que como consecuencia, es menos eficaz. Todos los inhibidores
de las proteasas pueden causar un aumento de las hemorragias
en los hemofílicos e hiperglicemia, así como el desarrollo
o empeoramiento de la diabetes.
Una tendencia mundial en el uso de los
antirretrovirales son las terapias combinadas, denominadas
también triterapias o cocteles de medicamentos.
El tratamiento con regímenes de tres fármacos ha producido
mejorías clínicas, así como un aumento del tiempo de supervivencia
y de la calidad de vida de los enfermos y portadores. Estas
potentes combinaciones se conocen como tratamiento antirretroviral
sumamente activo o TARSA.
Ejemplos de los regímenes TARSA son los
siguientes:
- un inhibidor de las proteasas + dos
inhibidores de la reverso transcriptasa (nucléosidos)
- un inhibidor de la reverso transcriptasa
(no nucléosido) + dos inhibidores de la reverso transcriptasa
(nucleósidos)
- tres inhibidores de la reverso transcriptasa
(nucleósidos)
Estudios recientes sobre el uso de los
inhibidores de las proteasas proponen el uso del ritonavir
con otros inhibidores de las proteasas para mejorar el perfil
farmacocinético, o sea, se ha estudiado el uso de ritonavir
y saquinavir y también ritonavir e indinavir, obteniéndose
buenos resultados con el uso de dosis combinadas de estos
compuestos. En el caso de pacientes que no hayan sido tratados
con inhibido-res de las proteasas, ha dado buen resultado
la combinación de ritonavir y saquinavir. Las dosis usuales
de los inhibidores de las proteasas se reflejan en el siguiente
cuadro:
|
PRODUCTO
|
NOMBRE
COMERCIAL
|
DOSIS
|
|
Saquinavir
(cápsulas duras)
|
Invirase
|
600 mg (3 cápsulas
tres veces al día) con alimentos que contengan
grasa.
|
|
Saquinavir
(cápsulas blandas)
|
Fortovase
|
1600 mg (8 cápsulas
dos veces al día) o 1200 mg (6 cápsulas
tres veces al día) con alimentos que contienen
grasa.
|
|
Ritonavir
|
Norvir
|
600 mg (6 cápsulas
dos veces al día comenzando con 300 mg dos veces
al día e ir incrementando la dosis).
|
|
Indinavir
|
Crixivan
|
800 mg (2 cápsulas
cada ocho horas) con el estómago vacío
o conteniendo escasa grasa.
|
|
Nelfinavir
|
Viracept
|
1250 mg (5 tabletas
dos veces al día) o (3 tabletas tres veces al
día) con alimento.
|
|
Amprenavir
|
Agenerase
|
1200 mg (8 cápsulas
dos veces al día) con o sin alimento.
|
FARMACOLOGÍA DE LOS INHIBIDORES DE
LAS PROTEASAS
Los inhibidores de las proteasas evitan
la división de los precursores proteicos imprescindibles para
la maduración del VIH, la inhibición de nuevas células y la
replicación. En los pacientes con infección avanzada han producido
mejorías clínicas importantes y prolongado la supervivencia.
In vitro, las cepas resistentes a un inhibidor de las
proteasas pueden ser sensibles a otro agente del grupo, pero
la eficacia clínica de cambiar un fármaco por otro tras la
apari-ción de resistencia no está claramente demostrada.
Saquinavir
In vitro, el saquinavir es muy activo frente al VIH,
incluyendo las cepas resistentes a algunos inhibidores de
la reverso transcriptasa como la zidovudina, la didanosina
y la zalcitavina. Sin embargo, incluso en asociaciones triples,
su empleo ha fomentado el desarrollo de resistencias y fracasos
clínicos, probablemente debido a la baja biodisponibilidad
de la formulación antigua en gel duro. Una nueva formulación
de saquinavir en gel blando tiene mejor biodisponibilidad
y está sustiyendo la formulación anterior.
La biodisponibilidad de las dos formulaciones
de saquinvair se potencian si se asocian con ritonavir (400
mg dos veces al día cada uno).
El saquinavir suele ser bien tolerado,
aunque no se absorbe bien y puede producir diarreas, náuseas,
dolor abdominal y aumento de las aminotransferasas.
Ritonavir
El ritonavir es un potente inhibidor del VIH, se absorbe bien
y alcanza concentraciones elevadas en el suero y los nódulos
linfáticos.
En un estudio controlado de seis meses
de duración en 1090 pacientes con sida avanzado y tratamiento
previo intenso, se observó que la adición de ritonavir al
tratamiento reducía la incidencia de progresión y muerte.
Entre los pacientes tratados con ritonavir murieron 26 (5%),
en comparación con 46 (8 %) de los tratados con placebo.
Con el ritonavir los efectos adversos
son frecuentes, incluyendo náuseas, vómitos, diarreas, astenia,
parestesias circumorales y periféricas, disgencia, insuficiencia
renal, hiperaminotransferasemia e hipercolesterolemia. Además,
presenta muchas interacciones farmacológicas con otros medicamentos.
Indinavir
El indinavir también es un potente inhibidor de las proteasas
con buena biodisponibilidad oral.
En pacientes con sida no tratados previamente,
el indinavir asociado a inhibidores de la reverso transcriptasa
(zidovudina o estavudina y lamivudina) redujo más que los
dos nucléosidos solos las tasas de progresión de la enfermedad
y la mortalidad. En un estudio multicéntrico en curso en pacientes
previamente tratados con un recuento medio de células CD4+
de 144 por mm3 se apreció que los títulos
plasmáticos de VIH se hacían indetectables tras 24 semanas
de tratamiento en 28 de 31 pacientes tratados con indinavir
más zidovudina y lamivudina (91%), en 12 de 28 tratados con
indinavir sólo (43%) y en ninguno de 30 tratados con zidovudina
y lamivudina. Tras 100 semanas, 22 de los 28 pacientes tratados
con el régimen trifarmacológico (79%), los títulos plasmáticos
del ARN del VIH fueron indetectables.
En aproximadamente el 10% de los pacientes
tratados con indinavir se produce un aumento de la bilirrubina
indirecta, pero esta suele disminuir espontáneamente. También,
puede producir anemia hemolítica y hepatitis y se han notificado
cálculos renales en el 4% de los pacientes, pero en la mayoría
de ellos se pudo reinstaurar el tratamiento con un aumento
de la hidratación, y el 8% de los pacientes desarrollan cristaluria
con disuria y dolor lumbar o de flancos sin nefrolitiasis
franca.
Nelfinavir
El nelfinavir es uno de los más recientes inhibidores de las
proteasas aprobados en los Estados Unidos. Es más específico
para las proteasas del VIH-1. En estudios pilotos, la asociación
de nalfinavir con estavudina y didanosina se mostró eficaz
y bien tolerada. En pacientes sin tratamiento previo, la terapia
con nelfinavir, zidovudina y lamivudina, durante 52 semanas,
dio lugar a títulos indetectables de ARN del VIH en el 80%
de los casos. Suele ser bien tolerado y su principal reacción
adversa es la diarrea.
Amprenavir
Es un inhibidor de las proteasas de segunda generación, de
los cuales existen varios en diferentes fases de investigación.
Estudios indican que es capaz de penetrar la barrera cerebrovascular
y el sistema nervioso central, lo cual lo hace útil en las
personas que padecen de trastornos cognitivos relacionados
con la demencia por VIH. Es bien tolerado, y no presenta resistencia
cruzada in vitro con saquinavir e indinavir y en bajos
niveles con ritonavir y nelfinavir.
CONCLUSIONES
Hasta el momento, no se ha encontrado
un antirretroviral que elimine al VIH sino lo que hacen todos
es evitar la replicación del virus, disminuyendo su nivel
en la sangre. Sin embargo, el virus continúa alojado en otros
órganos del cuerpo.
La tendencia en el mundo es hacia el
uso de triterapias de antirretrovirales, las cuales son más
efectivas que la monoterapia con alguno de estos fármacos.
Entre los principales antirretrovirales
que se utilizan en la actualidad se hallan los inhibidores
de las proteasas. Los antirretrovirales existentes son eficaces
con relación a evitar la replicación del virus, pero presentan
un alto grado de toxicidad, lo cual afecta en algunos casos
la calidad de vida de los pacientes.
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José Antonio Espinosa
Hernández
Licenciado en Información Científico-Técnica
y Bibliotecología
Especialista en Información Científico-Técnica
Centro de Investigación y Desarrollo
de Medicamentos, CIDEM
Manuel Cué Brugueras,
Licenciado en Ciencias Farmacéuticas
Especialista en Información Científico-Técnica,
Centro Nacional de Información
de Ciencias Médicas, CNICM, Infomed
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