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Introducción
Finalizando el año 1999 y empezando el
2000, dentro de la enorme cantidad de noticias relacionados
con el sida, dos de ellas llamaron poderosamente la atención.
Por una parte, la Organización de las Naciones Unidas para
la Lucha contra el Sida (UNAIDS), en su informe del pasado
Día Mundial de Lucha contra el Sida (1 de diciembre de 1999),
pronosticó un aumento de esta enfermedad en el ámbito mundial
para el nuevo milenio, después del nuevo récord de muertes
en un año; 2,6 millones de víctimas fatales en todo el mundo;
además de los 5,6 millones de nuevas infecciones en el año,
que hizo ascender el total mundial de personas infectadas
a 33,6 millones. África resultó ser el continente con mayor
cantidad de infectados, Europa del este y Asia central las
regiones con una curva más pronunciada de infección, y Rusia
el país donde ha crecido más rápidamente la epidemia. En el
África subsahariana, donde vive sólo el 10% de la población
del mundo, se halla el 70% de las personas enfermas de sida
o portadores del virus, lo cual hará que la esperanza de vida
en los países de esta región se reduzca de 59 años, a principios
de la década de los noventa, a 45 años entre el 2005 y el
2010, sólo un poco por encima de la que tenían al comenzar
la década del sesenta (1).
Por otra parte, en enero del 2000, un
grupo internacional de 17 expertos de diferentes países pertenecientes
a la Sociedad Internacional del Sida (OIAS), difundió unas
nuevas directrices para el tratamiento de la enfermedad. En
su primera recomendación, el grupo expresa que a pesar de
que los nuevos medicamentos contra el sida han tenido un significativo
impacto en la calidad de vida y supervivencia de los enfermos,
también producen efectos adversos importantes, sobre todo
a largo plazo, debido a su uso continuado, por lo cual sugieren
que "la demora en comenzar la terapia puede a veces ser beneficiosa",
ya que en la actualidad ha quedado de manifiesto que la esperanza
que existía de poder curar la enfermedad en dos o tres años,
con el uso de estos fármacos, no es absolutamente real y opinan,
además, que "el inicio de la terapia antirretroviral debe
ser una decisión de los médicos y de los pacientes en conjunto",
así como "la combinación de medicamentos para comenzar el
tratamiento y los cambios, si son necesarios". Por último
expresan que "es razonable continuar el tratamiento tanto
como sea posible, en pacientes con la enfermedad avanzada
debido a los beneficios clínicos e inmunológicos que éste
les puede reportar."
Estos dos informes reflejan las tendencias
actuales de la enfermedad, en cuanto a su epidemiología y
tratamiento: por un lado, su crecimiento constante en los
países de menor desarrollo económico, donde la cantidad total
de infectados y sobre todo de mujeres y niños, así como la
falta de políticas estatales para controlar la epidemia y
de una cultura de prevención en las masas populares, pronostican
que la propagación del VIH continuará de forma indetenible,
constituyéndose hoy día en uno de los principales retos para
el desarrollo. Y por otro lado, en los países del primer mundo,
la búsqueda de nuevos medicamentos y combinaciones de estos
que permitan mantener lo mejor posible las expectativas y
calidad de vida de los enfermos, en lo que se obtiene una
vacuna eficaz, pero cuyos costos de tratamiento resultan inalcanzables
para la mayoría de los enfermos en los países más pobres (3).
Medicamentos antirretrovirales
Los fármacos utilizados en la terapia
antirretroviral del VIH se clasifican en:
1. Inhibidores de la enzima reversotranscriptasa
(IRTs).
a. Nucleósidos análogos (IRTNs).
b. Nucleósidos no análogos (IRTNNs).
1. Inhibidores de la proteasa (IP).
Los IRTs alteran la función de la enzima
reverso transcriptasa que es la que cambia el mensaje genético
del VIH para insertarse dentro del núcleo de la célula infectada,
haciendo una copia en ADN del ARN viral para que pueda unirse
con el ADN celular por la acción de las enzimas integrasas
y de esta forma producir las proteínas necesarias para la
autoreproducción del VIH. A esta fase del ciclo vital del
VIH se le denomina transcripción inversa o paso dos, después
del acoplamiento y fusión, y es sobre la que actúan los IRT
(4,6).

Los IRTNs requieren una fosforilación
previa antes de interactuar con el sustrato en el sitio de
unión a la enzima y cuando se incorpora, detiene la elongación
de la cadena de ADN. Mientras que los IRTNNs no requieren
conversión metabólica y lo que hacen es bloquear la reacción
con la reverso transcriptasa, mediante una interacción directa
con el sitio de unión de la enzima, sin necesidad de sustrato
(6).
En el grupo de los IRTNs se hallan (6-9):
Zidovudina o AZT (Retrovir) – que fue
el primero en ser aprobado, en 1987.
Didanosina o ddl (Videx).
Zalcitabina o ddC (Hivid).
Stavudina o d4T (Zerit)
Lamivudina o 3TC (Epivir).
Abacavir o 1592U89 (Ziagen).
Emivirina o EMV (MKC-442).
Y en el de los IRTNNs (6-8):
Nevirapina o NVP (Viramune) – primero
del grupo en ser aprobado, en 1996.
Delavirdina o DLV (Rescriptor).
Efavirenz o EFV (Sustiva).
Los IP actúan inhibiendo el clivaje del
polipéptido gag-pol, para lo cual el virus necesita de proteínas.
La inhibición de este proceso acarrea una disminución en la
producción de viriones maduros. Los IP se adhieren a la proteasa
previniendo que ésta corte las cadenas largas de las proteínas
y enzimas en fragmentos más pequeños, que el VIH requiere
para la producción de nuevas copias y así reproducirse. Los
IP actúan en una etapa tardía del ciclo vital del VIH, conocido
como ensamblaje viral o paso seis, después que el virus, dentro
de la célula, está listo para la producción masiva de nuevas
copias (5,6,8).
En el grupo de los IP se encuentran:
Saquinavir o SQV (Invirase y Fortovase)
– primero del grupo, aprobado en 1995.
Ritonavir o RTV (Norvir).
Lapinavir o LPV (ABT 378/r).
Indinavir IDV (Crixivan).
Nelfinavir o NFV (Viracept).
Amprenavir o APV (Agenerase).
Combinaciones de medicamentos
En general, las combinaciones de medicamentos
tuvieron sus orígenes en el tratamiento de tumores y de algunas
enfermedades infecciosas y se comenzaron a usar contra el
VIH a partir de que varios estudios demostraron la importancia
de la carga viral y el desarrollo de resistencia a las monoterapias
en la evolución de la infección. Esta nueva estrategia presupuso
que si los agentes antirretrovirales tienen efectos aditivos
y sinérgicos, las combinaciones requerirían dosis menores
y tendrían un efecto superior al uso de cada fármaco por separado,
lo cual se patentizó tras una serie de ensayos clínicos llevados
a cabo para evaluar posibles combinaciones, y que demostraron
que las combinaciones inhiben con mayor efectividad la replicación
viral y reducen la diversidad de virus de VIH portadores de
mutaciones que confieren resistencia a los medicamentos. Las
combinaciones pueden diseñarse para atacar diversas reservas
virales, ya sean tipos de células, órganos anatómicos o células
en diversos estadíos de activación, existiendo un consenso
de que es superior a la monoterapia para el control de la
replicación del VIH (9).
Los IRTNs usados en combinación con otros
agentes tienen como ventaja que no requieren de ajuste de
dosis, mientras que los IRTNNs y los IPs tienen un metabolismo
complejo y al combinarse con otros antivirales afectan los
niveles y potencia de los mismos (7).
La utilización de potentes terapias antirretrovirales
ha tenido un gran efecto en las infecciones oportunistas (IO)
y, a su vez, en la mortalidad asociada al sida. Los datos
de un estudio financiado por los CDC muestran que la incidencia
de las principales IO, como son la neumonía por Pneumocystis
carinii (PCP), Mycobacterium avium diseminada (MAC) y citomegalovirus
(CMV), disminuyeron, en 8 ciudades de los Estados Unidos,
de 21,9% en 1994 a 3,7% en 1997. Asimismo, un estudio en Suiza
demostró que la incidencia de nuevas IO disminuyó de 20% en
1992 a 5% en 1997-98; y en otro realizado en Francia, con
59 256 portadores de VIH, al comparar las IO que se diagnosticaron
entre la primera mitad de 1996 y de 1997, los casos de criptosporidiasis
disminuyeron en 82%, CMV 80%, MAC 73%, candidiasis 69%, PCP
68%, demencia por VIH 67%, sarcoma de Kaposi 65%, toxoplasmosis
64%, tuberculosis 50%, linfoma 44% y la neumonía bacteriana
41% (10,11).
En cuanto a las muertes producidas por
la enfermedad, el impacto del uso de las terapias combinadas
quedó demostrado en un estudio realizado en los Estados Unidos,
en el cual se compararon la cantidad de fallecidos en la primera
mitad del año 1997, con igual período de 1996, el resultado
fue que disminuyeron en un 44%, destacándose la ciudad de
Nueva York con un 50% y el estado de California que de 2 788
muertes disminuyó a 1 112 (11).
Estudios posteriores como el del grupo
HIV Outpatients Study (HOPS), en los Estados Unidos, presentado
en diciembre de 1998, demostraron que la disminución en la
mortalidad y en la mejoría de la calidad de vida de los pacientes
estaba directamente relacionado con la disminución del ARN
de VIH y el aumento del conteo de células CD4 (12).
Las combinaciones más usadas en la terapia
antirretroviral HARRT (Highly Active Antiretroviral Therapy)
consisten en 2 IRTNs como base (los cuales pueden administrarse
solos) con otro IRT, que puede ser también un nucleósido análogo
o un nucleósido no análogo (IRTNNs), o un IP, siendo esta
última la asociación más utilizada en la actualidad, aunque
cada una de ellas tiene sus beneficios en dependencia de cada
caso en particular, así como también tienen sus riesgos potenciales
debido al tipo de reacción adversa que produce cada medicamento
y el estado de salud general del paciente, lo cual debe tenerse
en cuenta al seleccionar los tipos de fármacos a emplear (13).
El incremento en el uso de las triterapias
con IPs fue apreciado por Keisser al evaluar estos antivirales
en los períodos noviembre 95 – agosto 96 y septiembre 96 –
julio 97. La utilización de estas terapias aumentó en el 6
al 26% de los pacientes, al mismo tiempo que se observó un
declive en la mortalidad, en los días de hospitalización y
en las consultas médicas.
Costo de las terapias antirretrovirales
No obstante, los beneficios obtenidos
con la utilización de las triterapias, sobre todo después
de la introducción de los IPs, el elevado costo de las mismas
quedó de manifiesto en el estudio de Keisser, en el cual se
reportó un incremento en el costo promedio mensual de las
terapias de $79,99 en el período de enero 95 – octubre 95,
a $259,10 entre septiembre 96 – julio 97; a pesar de haber
disminuido el costo de la atención médica general de $1 905,10
a $1 122,03, incluidos, además del costo de las terapias,
el resto de los gastos promedios mensuales, de los pacientes
ingresados y ambulatorios.
Consideraciones finales
Actualmente existen otras moléculas en
fase investigativa que pudieran aumentar el arsenal de medicamentos
y combinaciones posibles, al mismo tiempo que se han desarrollado
nuevas formas de tratamiento, como es el que reportó un estudio
efectuado en Bangkok, Tailandia. En éste se ensayó con zidovudina
oral administrada durante las etapas finales del embarazo
y el parto a mujeres que no alimentaron a sus hijos con leche
materna, obteniéndose como resultado una reducción de la tasa
de transmisión vertical de VIH de un 51%. Los investigadores
llegaron a la conclusión que esta intervención puede ayudar
a prevenir las infecciones por VIH en niños de países en desarrollo,
por solo $80,00 por caso, lo cual representaría un avance
significativo en el control de la enfermedad en todo el mundo.
Sin embargo, los mismos autores del trabajo reconocieron que
esta intervención costaría mucho más de lo que algunos países,
sobre todo africanos, invierten per capita en salud, además
de que la mayoría de las mujeres en estos países no tienen
otra opción que alimentar a sus hijos con su propia leche,
aunque estén enfermas, por más que ésta sea la causa de la
tercera parte de los casos de transmisión vertical. En contraposición,
compararon su costo con el del complejo y caro régimen antirretroviral
implementado a gran escala en los Estados Unidos, conocido
como protocolo 076, que ha reducido en ese país la transmisión
vertical del sida de madre a hijo en 67% (14).
Estudios como éste demuestran los desniveles
entre países: aquellos en los que existen altas tasas de transmisión,
con cifras anuales de nuevos casos y fallecidos que están
alcanzando nuevos picos alarmantes, y por otro lado, las naciones
industrializadas y unos pocos países en desarrollo, entre
los cuales se encuentra Cuba, donde la epidemia muestra niveles
bajos de transmisión con ritmo lento de crecimiento e incluso
en algunos, disminuye con evidente impacto en la mortalidad
por la enfermedad (14,15). En los primeros, las terapias antirretrovirales
y otras intervenciones, como las fórmulas de leche para los
hijos de las madres portadoras del virus (a pesar de ser relativamente
baratos y poco complicados) no se encuentran al acceso de
los afectados por la epidemia.
Esta situación llevó a ONUSIDA a realizar
un análisis por país, en el que concluyó que "existe una división
amenazadora entre países en los que las tasas de nuevos casos
y muertes por sida están cayendo, y países en desarrollo donde
están creciendo, debido a que las personas infectadas mueren
en un número mayor que antes. Esto significa que, en estos
países, se está acortando el tiempo entre la seroconversión
y la muerte. La causa principal es el desigual acceso a los
medicamentos antirretrovirales más novedosos que previenen
el desarrollo del sida" (15).
Referencias bibliográficas
1.REUTERS. El sida aumenta a las puertas
del nuevo milenio. Boletín de Información Diaria 1999 nov.
25 [d991125]
2.EFE. Efectos en sida difunden nuevas
directrices sobre el tratamiento. Boletín de Información Diaria
2000 enero 20 [d000120]
3. EFE. El sida es uno de los principales
retos para el desarrollo. Boletín de Información Diaria 1999
jul. 15 [d990715]
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antiviral para VIH/SIDA. Rev Cubana Farm (pendiente de publicación).
5. Jiménez O, Alvarez A, Alfonso MA,
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Ciudad de La Habana: Editorial Pueblo y Educación, 1999:28-33.
6. De Clerk E. What can be expected from
Non-nucleoside reverse transcriptase inhibitors (NNRTIs) in
the treatment of human immunodeficiency virus type 1 (HIV
1) infections? Med Virol 1996; 6:97-117.
7. Schutz M, Wendrow A. Quick Reference
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8. Collier AC. Clinical Trials of Antiretroviral
Therapy. Newer Agents and Longer Follow-up. http://www.medscape.com/Medscape/HIV/TreatmentUpdate/1999/tu10/tu10-01.html.
9. Folus JD. Los inhidores de proteasa:
un paso crítico en el tratamiento de VIH. Médico Interamericano
1996;15(5): 233-58.
10. Impacto de los inhibidores de proteasa
en la resolución de infecciones oportunistas en pacientes
con VIH/SIDA. En: UATS. Situación Epidemiológica Internacional
1999 julio 28; 5(59): 1.
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12. Keiser O. Impact of protease inhibitors
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13. New Strategies in the Treatment of
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14. Regímenes antirretrovirales cortos
para reducir la transmisión vertical del VIH. BMJ Latinoamericana
1999 marzo-abril; 7:54-5.
15. Gottlieb S. Se amplía la brecha en
la infección por VIH. BMJ Latinoamericana 1999 marzo-abril;
7:64.
Agradecimientos
Agradecemos a la Dra. María Isela Lantero
Abreu, del Programa Nacional ITS/SIDA, de la Dirección Nacional
de Epidemiología, su colaboración en la revisión y mejoramiento
de este trabajo.
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