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Introducción
Todos los años el 7 de abril se celebra
el Día Mundial de la Salud en los 191 Estados Miembros de
las Naciones Unidas. Esa fecha fue establecida por la Organización
Mundial de la Salud para conmemorar su fundación y crear un
foro donde se puedan tratar temas que atañen a la salud en
todo el mundo. Se escoge un tema especial cada año con el
fin de destacar algún aspecto de salud de importancia mundial,
que este año se centra en el tema crucial de la sangre segura
bajo el lema "La seguridad de la sangre depende de mí. Sangre
segura salva vida". (1)
En homenaje a esta fecha, la OMS y la
OPS han publicado una serie de materiales informativos, con
los cuales se ha preparado esta revisión, y cuyo objetivo
es el de ampliar los conocimientos de los profesionales de
la salud sobre la importancia de la sangre para la vida, las
donaciones voluntarias, el análisis riguroso de las mismas
y el uso apropiado de las transfusiones de sangre y de sus
derivados. (2)
Qué es la sangre?
La sangre es un mundo completo en sí
mismo. El adulto medio tiene de 10 a 12 pintas (cerca de 5
litros). Cada componente tiene una función específica: el
plasma es el líquido que transporta los billones de células
que la componen, entre las cuales se encuentran las células
rojas (glóbulos rojos o eritrocitos) que representan el 45%
de estas células y que transportan oxígeno desde los pulmones
a todo el cuerpo; proteínas, incluyendo anticuerpos, factores
de coagulación y nutrientes energéticos como la glucosa; células
blancas (glóbulos blancos o leucocitos) que constituyen un
mecanismo de defensa contra las enfermedades; y plaquetas
y factores de coagulación para detener las hemorragias. El
plasma está formado por 90% de agua, 7% de proteína y cantidades
muy pequeñas de grasas, azúcar y minerales. La sangre también
transporta productos de desperdicio de los órganos, que necesitan
sean evacuados del cuerpo. (3,4)
La transfusión de sangre
Como todo organismo vivo, la sangre tiene
un ciclo de vida. Dentro del cuerpo, los eritrocitos tienen
una vida promedio de 120 días. Los eritrocitos presentes en
la sangre donada pueden utilizarse hasta 42 días después de
la donación. Las plaquetas deben usarse dentro de los cinco
días siguientes a la donación. El plasma puede congelarse,
con lo cual se amplía su período máximo de almacenamiento
a un año. (3)
La transfusión de sangre es una parte
esencial de los cuidados modernos de salud. Utilizada correctamente
puede salvar la vida y mejorar la salud. Sin embargo, como
sucede con otras intervenciones terapéuticas puede producir
complicaciones agudas o tardías y correrse el riesgo de transmisión
de agentes infecciosos tales como: el VIH, los virus de la
hepatitis B y C, y los agentes causales de la sífilis y de
la enfermedad de Chagas. Además, es también una intervención
de salud cara y que requiere de personal calificado. (5)
Los riesgos asociados con las transfusiones
se pueden evitar solamente con una estrecha colaboración entre
los servicios de transfusión sanguínea y los clínicos, los
cuales son responsables del suministro adecuado y el uso clínico
efectivo de la sangre y sus derivados.
Prevención de transmisión de enfermedades
Hay varias vías para prevenir la transmisión
de enfermedades. Algunas pruebas simples pueden detectar la
presencia de anticuerpos contra virus en la sangre. Pruebas
para el VIH, los virus de la hepatitis B y C y otras enfermedades
infecciosas se utilizan en muchos países, pero todavía no
lo suficiente. (3)
El análisis de toda la sangre donada
debe ser sistemático, para poder tener sangre segura para
transfundir.
Sangre segura
Sangre segura es aquella que no contiene
virus, parásitos, medicamentos, alcohol, sustancias químicas
u otros factores extraños que podrían causar daño, peligro
o enfermedades al receptor. Las personas que donan sangre
deben estar en buen estado de salud y no deben tener o haber
tenido enfermedades serias. El receptor no debe ser dañado
al recibir sangre, o sea, no debe ser puesto en riesgo debido
a la transfusión. (4)
En el mundo, solo el 20-30% de los sistemas
de salud son capaces de proveer un suministro seguro y adecuado
de sangre saludable. Cada año se donan por encima de 100 millones
de unidades de sangre, pero se requieren muchos más millones
para satisfacer las cantidades necesarias.
Un requisito previo para el uso clínico
efectivo de la sangre es un servicio de transfusión bien organizado,
que sea capaz de proveer sangre y productos sanguíneos seguros
y accesibles a un costo razonable y adecuados para satisfacer
las necesidades. (5)
Solo debe ser utilizada la sangre que
se ha obtenido de donantes seleccionados cuidadosamente y
que se haya analizado para detectar agentes infecciosos que
se pueden transmitir en las transfusiones, en concordancia
con los requerimientos nacionales..
Una buena salud contribuye a donar sangre
segura, y esta buena salud depende de un correcto estilo de
vida y de la prevención de enfermedades. Una dieta balanceada
con un suministro adecuado de vitaminas y micronutrientes,
así como la prevención de situaciones de riesgo ayudan a mantener
a las personas y su sangre saludables. Una sociedad saludable
salva más vidas y reduce las necesidades de transfusiones
de sangre. (4)
Donaciones de sangre
La donación de sangre se hace en condiciones
estériles, se identifica por medio de una etiqueta y se envía
de inmediato a un laboratorio para someterla a pruebas rigurosas.
Luego se envía a un banco de sangre, que actúa como centro
de distribución para hospitales, clínicas, etc. (3)
Los donantes deben ser personas sanas,
llevar un modo de vida sano, tener como mínimo 17 años y pesar
por lo menos 110 libras. Sano significa que, en el momento
de la donación, la persona no podrá tener un resfriado grave,
gripe, ni síntomas de alergias. Un donante no puede haber
sufrido ninguna infección transmitida por la sangre, ni puede
haber tenido ningún comportamiento de riesgo asociado con
estas.
Después de la donación, el donante debe
descansar durante 5 a 10 minutos. Beber un jugo o comer algo
con azúcar para elevar su nivel de glucosa en sangre. No fumar
durante por lo menos una hora, ni consumir bebidas alcohólicas
durante cinco horas.
El cuerpo reemplaza el plasma en alrededor
de un día y los otros componentes en unas cuantas semanas.
Se puede donar sangre cada 8 semanas (aunque lo que se le
pide a los donantes voluntarios es que lo hagan una o dos
veces al año).
Los donantes de sangre voluntarios no
remunerados de grupos de bajo riesgo, quienes donan regularmente
su sangre, son la base de un suministro seguro y adecuado
de sangre. (5)
La educación, motivación, captación y
retención de donantes voluntarios no remunerados requiere
que se emprendan las siguientes actividades:
1. El establecimiento de una unidad de
donantes de sangre dentro del servicio de transfusión de sangre.
2. La identificación de donantes de bajo
riesgo en infecciones transmisibles a través de transfusiones.
3. La realización de campañas educacionales
en centros de trabajo, comunidades e instituciones educacionales.
4. El establecimiento de procesos seguros
de recolección de la sangre, incluyendo la selección de donantes,
cuidado de los mismos y confidencialidad
5. El monitoreo de infecciones transmisibles
por transfusión en las donaciones de sangre.
Análisis y procesamiento de la sangre
donada
Asegurar la calidad y buenas prácticas
de laboratorio son esenciales en todas las áreas de análisis
y procesamiento de la sangre, incluyendo actividades tan importantes
como: (5)
1. El desarrollo e implementación de
una estrategia para el análisis de toda la sangre donada con
el objetivo de detectar infecciones transmisibles por transfusión,
utilizando las pruebas más efectivas para detectar el VIH,
los virus de la hepatitis B y C, la sífilis y otros agentes
infecciosos, tales como la enfermedad de Chagas.
2. El entrenamiento del personal técnico
de los laboratorios de los servicios de transfusión de sangre
en todos los aspectos del análisis de la sangre, grupos sanguíneos,
pruebas de compatibilidad, preparación de componentes y aprobación
de la sangre para transfusión.
3. Buenas prácticas de laboratorio, incluyendo
el uso de procesos estándares en todos los aspectos del análisis
y procesamiento de la sangre.
4. La realización de pruebas de compatibilidad
de la sangre completa y las células rojas.
5. El mantenimiento de una cadena de
frío efectiva para el almacenamiento y transportación de la
sangre y los productos sanguíneos.
El uso clínico efectivo de la sangre
La decisión de transfundir sangre o productos
sanguíneos se debe basar en indicaciones de laboratorio y
clínicas que justifiquen la necesidad de transfundir sangre
para salvar una vida o prevenir una morbilidad significativa.
No obstante, una práctica clínica efectiva de transfusión
no se puede lograr sin que se cumplan los siguientes elementos:
(5)
1. Una política nacional en el uso clínico
de sangre con regulaciones apropiadas.
2. Guías nacionales sobre el uso clínico
de sangre para ayudar a quienes la prescriben en sus decisiones
clínicas acerca de las transfusiones.
3. Un comité nacional sobre el uso clínico
de sangre y comités de transfusión en hospitales para a nivel
local, revisar regularmente y actualizar las guías y política
nacional.
4. El entrenamiento de todo el personal
del servicio de transfusiones de sangre y clínico, relacionado
con los procesos de transfusión, basados en las guías nacionales.
5. La disponibilidad de alternativas
simples a las transfusiones (cristaloides y coloides) para
la corrección de hipovolemias, así como medicamentos y artículos
médicos para minimizar las necesidades de transfusión.
Necesidades de transfusiones de sangre
Algunas enfermedades genéticas afectan
la sangre, tales como la hemofilia, talasemia y sicklemia,
cuyos pacientes requieren un suministro regular de sangre
segura para reemplazar su sangre deficiente. (4)
Varias enfermedades infecciosas transmitidas
por vectores, como la malaria, la filariasis, la fiebre del
dengue, la enfermedad de Chagas, la leismaniasis y otras,
pueden causar anemia severa y pérdida de sangre, por lo que
pueden requerir transfusiones de sangre o de alguno de sus
derivados para salvar vidas.
Las guerras, desastres naturales, accidentes
a gran escala o conflictos humanos, pueden provocar también
grandes necesidades de transfusiones de sangre.
Investigaciones y progresos en los
productos sanguíneos
Los progresos en la tecnología han hecho
posible que se hayan podido separar todos los componentes
de la sangre y almacenarse a temperaturas a las cuales mantienen
su actividad y se les puede dar una mejor utilización. (4)
Las investigaciones biotecnológicas han
incrementado los conocimientos y han facilitado que algunos
de los variados componentes de la sangre sean identificados
y purificados. Estas investigaciones continúan y se espera
que en el futuro se desarrollen nuevas tecnologías y productos
derivados de la sangre.
Referencias bibliográficas
1. OPS. Comunicado de prensa No. 1. Celebraciones
del Día Mundial de la Salud programadas para el 7 de abril.
Washington DC, 7 de marzo del 2000.
2. OPS. Mensaje del Dr. George A.O. Alleyne,
director de la Organización Panamericana de la Salud. Washington
DC, abril del 2000.
3. OPS. Nota de prensa No. 1. Preguntas
y respuestas acerca de la sangre. Washington DC, abril del
2000.
4. WHO, Federation of Red Cross and Red
Crescent Societies. Safe blood starts with me. Blood saves
lives. Blood safety and clinical technology. En: http://www.int/world-health.day
5. WHO. Developing a National Policy
and Guidelines on the Clinical Use of Blood. Recommendations.
WHO/BLS/98.2. Geneva: WHO, Blood Safety Unit, 1998.
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