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Introducción
El conocimiento de los mecanismos que
llevan al envejecimiento de las especies ha interesado siempre
al hombre, pero desde la década del setenta las investigaciones
relacionadas con la teoría del estrés oxidativo, los radicales
libres (RLs) y los antioxidantes, han cobrado especial auge
entre químicos, biólogos, físicos y ahora, y revelado con
fuerza, entre los profesionales de la investigación médica
que desean conocer mejor la oxidación celular (1).
En 1954, una investigadora argentina,
la doctora Rebeca Gerschman, sugirió por primera vez que los
radicales libres eran agentes tóxicos y generadores de enfermedades.
De igual modo, conceptualizó a los radicales libres como moléculas
que en su estructura atómica presentan un electrón impar en
la orbita externa y una configuración espacial que genera
una alta inestabilidad.
A partir de la molécula de oxígeno gaseoso
(O2) se forman los siguientes reactivos:
O2.-
anión superóxido
H2O2
peróxido de hidrógeno
HO.- anión hidroxilo
1O2
oxígeno singulete
El H2O2
no es estrictamente un radical libre, pero por su capacidad
de generar el HO.- en presencia de metales como el hierro,
se trata como tal; y es también por ese motivo que a estos
reactivos biológicos se les conoce con el nombre de especies
reactivas de oxígeno (EROs). Todos los seres vivos que utilizan
el oxígeno para la generación de energía generan radicales
libres.

Se ha podido apreciar que los radicales
libres se forman en condiciones fisiológicas en proporciones
controlables por los mecanismos defensivos de las células,
pero en situaciones de enfermedad esta producción se incrementa
sustancialmente, así como el estado de estrés oxidativo.
Los factores que incrementan el estrés
oxidativo se clasifican en:
Químicos
Aumento de metales pesados.
Xenobióticos
Componentes del humo de tabaco.
Fármacos
Adriamicina.
Físicos
Radiaciones ultravioletas (rayos solares).
Hiperoxia.
Orgánicos y metabólicos
Dieta hipercalórica.
Dieta con poco contenido de antioxidantes.
Diabetes mellitus.
Ejercicio extenuante.
Procesos inflamatorios y traumatismos
Fenómeno de isquemia-reperfusión.
Fuentes de radicales
libres (1,2)
1. La mitocondria resulta la principal
fuente de radicales libres. Este fenómeno se verifica a nivel
de la cadena de transporte de electrones, última etapa de
la producción de protones de alta energía, que al pasar a
través de la membrana interna mitocondrial genera un gradiente
eléctrico que aporta la energía necesaria para formar el ATP.
En este proceso de fosforilación oxidativa el O2
actúa como receptor final de electrones (fig. 1a)
2. Los peroxisomas, organelas del citosol,
ricas en oxidasas y que generan H2O2.
3. Los leucocitos polimorfonucleares
neutrófilos, son células claves en la respuesta protectora
contra los microorganismos y, además, realizan una función
importante en la fisiopatología de la respuesta inflamatoria,
al producirse elastasas que destruyen los cartílagos. Se activan
por diversas proteínas que actúan específicamente sobre ellos
(complemento, interleucinas, etc). Su actividad microbicida
se debe, en gran medida, a la capacidad de producir radicales
libres, sobre todo el anión superóxido, lo cual depende de
la activación de un sistema enzimático conocido como NADPH
oxidasa.
4. Enzima xantina deshidrogenasa, predominante
en los endotelios, normalmente depura las xantinas formando
ácido úrico. Cuando pasa a la forma oxidasa (isquemia, estimulación
por Ca2+, etc., genera el anión superóxido O2.-.

Fig.1a. Micrografía electrónica de una
mitocondria.
El estrés oxidativo
como promotor del envejecimiento
Entre las numerosas teorías existentes
sobre el envejecimiento, la que señala a los radicales libres
como agente causal, renueva su vigencia a partir de los resultados
de las investigaciones actuales.
En 1954, Harman presentó su teoría sobre
la función de los radicales libres en el envejecimiento, como
proceso único y común, modificable por factores genéticos
y ambientales, responsable del envejecimiento.
Los radicales libres, producidos por
el metabolismo celular normal, con el tiempo dañan el ADN
y otras macromoléculas, originan enfermedades degenerativas,
lesiones malignas y la muerte eventual de células vitales,
que llevan al envejecimiento y la muerte.
La acumulación de radicales libres es
incompatible con la vida, a menos que existan en las células
mecanismos de defensa que los neutralicen, los antioxidantes.
Antioxidantes
Halliwel define como antioxidante a aquellas
sustancias que presentes a bajas concentraciones respecto
a las de un sustrato oxidable (biomoléculas) retarda o previene
su oxidación.
El antioxidante, al chocar con el radical
libre cede un electrón, se oxida y se transforma en un radical
libre débil no tóxico.
Clasificación de los antioxidantes
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Exógenos
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Endógenos
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Cofactores
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Vitamina E
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Glutatión
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Cobre
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Vitamina C
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Coenzima Q
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Cinc
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Betacaroteno
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Ácido tióctico
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Manganeso
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Flavonoides
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Enzimas:
Superóxido dismutasa
(SOD)
Catalasa
Glutatión peroxidasa
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Hierro
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Licopeno
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Selenio
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Longevidad e intervención antioxidante
Existen varias tendencias y actualmente
se discute la influencia de la intervención dietética antioxidante
en la longevidad. Distintos estudios de laboratorio en modelos
animales han indicado que cuando existen restricciones dietéticas
se incrementan los antioxidantes endógenos, como respuesta
defensiva del organismo contra los radicales libres, lo cual
contribuye a la longevidad. Sin embargo, estos mismos estudios
demostraron la imposibilidad de incrementar dicha longevidad
mediante el uso de suplementos a partir de la edad mediana,
aunque estos parecen ser más efectivos cuando empiezan a aplicarse
en edades tempranas (3).
Los estudios añaden, que bajo la acción
de la vitamina E, los animales que fueron expuestos al virus
de la influenza tuvieron una mejoría evidente de la inmunidad
celular, tanto en animales de experimentación como en seres
humanos.
Otra influencia de la vitamina E fue
la modulación de la oxidación de las lipoproteínas de baja
densidad. La vitamina E puede modular células de interacción
inmuno/endotelial, por esta razón, reduce el riesgo de enfermedades
cardiovasculares, una causa frecuente de morbilidad y mortalidad
en la vejez.
A la luz de las investigaciones los suplementos
de antioxidantes aparecen como una promesa para una mejoría
de la inmunidad, a partir de la cual se reduce el riesgo de
enfermedades crónicas asociadas a la edad, como los mencionados
desórdenes cardiovasculares.
Varios procesos neurodegenerativos se
han asociado con el envejecimiento. Una serie de estudios
clinicos han probado recientemente los trastornos neurodegenerativos
en los que se han utilizado varios antioxidantes, como el
alfatocoferol; pero los resultados han sido variables y en
ocasiones confusos (4). Los daños oxidativos son los factores
más importantes en fenómenos neurodegenerativos tales como
la enfermedad de Parkinson y el mal de Alzheimer (5).
En el contexto de la naturaleza heterogénea
del mal de Alzheimer, con una elevada prevalencia en el mundo,
existe una hipótesis que relaciona a los radicales libres
y a su acción como un factor de riesgo importante en su aparición.
Dicha teoría se basa en el hecho de la extrema sensibilidad
de las neuronas a los ataques de los radicales libres. Procesos
como el daño al ADN, la oxidacion de proteínas, la peroxidación
y la glicosilación han aparecido como lesiones en el cerebro
de pacientes con el mal de Alzheimer, que se asocia al ataque
de los radicales libres.
Por otra parte, se ha demostrado que
el incremento del estrés oxidativo, acompaña a la infección
por VIH. Investigadores canadienses sugirieron que un sistema
de defensa antioxidante débil es un factor significativo al
considerar el alto estrés oxidativo que se observa en la población
infectada por dicho virus. El aumento de la producción de
moléculas de oxígeno reactivo podría estimular la replicación
del VIH y la inmunodeficiencia asociada. En el estudio se
encontró también, que la peroxidación de lípidos, medida a
partir del flujo respiratorio de alcanos y la concentración
del peróxido lípido, era significativamente más alta en los
sujetos VIH positivos que en los negativos utilizados como
control. Además, los pacientes VIH positivos también presentaban
concentraciones en plasma, significativamente más bajas de
selenio y vitaminas antioxidantes. Aún queda por determinar
si un aporte de antioxidantes tendría efectos no sólo en el
estrés oxidativo, sino en la replicación viral y en la progresión
de la enfermedad (6).
Ante estas evidencias la teoría del estrés
oxidativo alcanza una mayor fuerza; su conocimiento profundo,
un carácter imprescindible.
El ejercicio y el envejecimiento
El ejercicio vigoroso incrementa el consumo
de oxígeno y causa trastornos en la prooxidación y la antioxidación
intracelular, por ello, un balance en este binomio sugiere
que un suplemento de antioxidantes puede ser deseable para
individuos físicamente activos, que practican ejercicios físicos
de forma sistemática y bajo ciertas condiciones sicológicas,
para proyectar un margen más amplio de protección (7).
Un fenómeno bioquímico
que interesa a todos
Una vez que las compañías farmacéuticas
conocieron el fundamento de los antioxidantes, se apresuraron
a presentar en el mercado formulaciones que incluían los cada
vez más famosos elementos. Los antioxidantes formaron parte
de formulaciones vitamínicas, en píldoras mágicas y en la
dieta antioxidante como manjar rejuvenecedor.
En el pasado mes de marzo, la revista
Neurology publicó un estudio de Masaki K., especialista de
la Universidad de Hawaii, realizado con 3 385 hombres entre
71 y 93 años, desde 1988 hasta 1993, en el que se comprobó
que los aditivos de vitaminas C y E pueden perfeccionar las
capacidades mentales en la vejez y proteger contra la disminución
de las capacidades mentales, provocadas por los accidentes
vasculares (8).
Días antes, científicos italianos del
centro policlínico romano Umberto I, explicaban los resultados
del uso de los antioxidantes del tocoferol, en pacientes con
aterosclerosis, estos produjeron la desaparición completa
de la acumulación de grasas y del colesterol en las arterias
(9). A principios del mes de abril del 2000, la revista The
Lancet (10) presentó nuevas investigaciones sobre el tema,
esta vez paradójicas, al confirmar que los antioxidantes ingeridos
en forma natural, procedentes de frutas y vegetales, disminuyen
los radicales libres y el daño al ADN del organismo humano
(factor de riesgo en el desarrollo del cáncer), pero al rechazar
que los suplementos de ascorbato (vitamina C) vitamina E o
betacaroteno, no disminuyen los daños establecidos al material
genético. Otros trabajos han enriquecido esta tendencia del
aporte de antioxidantes a la dieta.
Un informe del Instituto de Medicina
de las Academias Nacionales Estadounidenses aseguró que dosis
elevadas de antioxidantes no protegen obligatoriamente contra
las enfermedades crónicas. En el caso del ascorbato, las dosis
altas y bajas pueden dañar el ADN. Dicho instituto precisó
la utilidad de cuatro sustancias antioxidantes que se encuentran
normalmente en los alimentos naturales, las vitaminas C y
E en frutas y vegetales; el selenio en productos del mar,
hígado, carne y cereales; y el betacaroteno en todos estos
alimentos.
Según esta misma fuente, las mujeres
debían consumir diariamente 75 mg de vitamina C y los hombres
90 mg; en cuanto a la vitamina E, la dosis ideal es de 15
mg por día, para todos; y con respecto al selenio, tanto los
hombres y como las mujeres deben ingerir 55 mcg cada día.
El exterminador cubano
de los radicales libres
Al contener selenio, cobre, cinc, calcio
y magnesio, así como polifenoles, ácidos grasos y otros compuestos
orgánicos naturales, poco comunes en la dieta, el Vimang,
según los estudios realizados mejora la calidad de vida, estabiliza
y fortalece el sistema inmunológico y muestra efectividad
en el tratamiento de diversos males, como son la infertilidad
femenina, las hemorroides, el asma bronquial, las polineuropatías,
las infecciones microbianas y dermatológicas. Además, se investigan
actualmente posibles efectos analgésicos y antiinflamatorios
(11).
El Vimang, elaborado por el Centro de
Química Farmacéutica (CQF) y probado en más de 2 670 pacientes
que lo han utilizado en sus tres presentaciones farmacéuticas:
tabletas, crema y suspensión, ha demostrado sus efectos benéficos
antioxidantes, y sólidas investigaciones farmacológicas lo
convierten en un compuesto antioxidante de valores indudables
y promotor de nuevas investigaciones. .
Conclusiones
En una población mundial que cada vez
envejece más, los temas relacionados con la prolongación de
los años útiles de vida transitan por las complejidades bioquímicas
del metabolismo humano, su conocimiento exacto se hace indispensable.
Continuar las investigaciones sobre el
estrés oxidativo, para la explicación del binomio longevidad/envejecimiento
y aumentar el número de casos en los nuevos proyectos es el
único camino en el conocimiento de nuevas sustancias antioxidantes
y su interacción farmacológica.
El estrés oxidativo actúa sobre los mecanismos
reguladores de los genes involucrados en el proceso de desarrollo
e involución celular. El nivel de estrés oxidativo está directamente
relacionado con el envejecimiento.
De momento, parece que los antioxidantes
aumentan la duración del promedio de vida de la población,
al prevenir las muertes prematuras, pero no inciden en la
vida máxima del ser humano al no prolongar la vida total.
La hipótesis más actual es que el envejecimiento es un fenómeno
programado.
El estilo de vida, en el que se incorporan
dietas naturales antioxidantes no parece ser superado por
los suplementos en altas dosis y que, en el caso específico
del ascorbato, ha originado polémicas entre los investigadores,
debido a su efecto sobre el ADN, lo cual debe convertirse
en una reflexión seria para los prescriptores y consumidores
de dosis elevadas de vitamina C.
Ante el avance de enfermedades neurodegenerativas
como el mal de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y otras
alteraciones neurometabólicas, parece no existir duda en la
prevención neuronal que exhibe el uso de los antioxidantes,
unido al cuidado de otros aspectos del estilo de vida humana.
Solo estudios estudios prospectivos con un mayor alcance en
seres humanos eliminarán las dudas existentes al respecto.
Una aseveración se impone: ante el conocimiento de varias
causas como desencadenantes de estos procesos, los antioxidantes
pudieran ser un aporte en la solución de los mismos.
Agradecimientos
A Edita Pamias González, Especialista
en Información Científico Técnico y Bibliotecología
de la Red Telemática de Salud en Cuba.
A Ricardo Lombillo, Especialista en Información
vía satélite del periódico Granma.
Referencias bibliográficas
1. Ferreira R. Estrés oxidativo y antioxidantes.
De las ciencias básicas a la medicina aplicada. Buenos Aires:
Laboratorios Bagó, s.a. 24 p.
2. Ruíz LM, Salazar J, Bedoya G,García
de Olarte D, Patiño PJ. Efecto de la dexametasona sobre la
apoptosis en polimorfonucleares neutrófilos humanos inducida
por especies reactivas del oxígeno. En: ttp://www.encolombia.com/alergia8499-efecto10.htm
(3 de enero del 2000)
3. Meydani M. Dietary antioxidants modulation
of aging and immune-endothelial cell interaction. Mech Ageing
Dev 1999 Nov;111(2-3):123-32.
4. Floyd RA. Antioxidants, oxidative
stress, and degenerative neurological disorders. Proc Soc
Exp Biol Med 1999 Dec;222(3):236-45.
5. Christen Y. Oxidative stress and Alzheimer
disease. Am J Clin Nutr 2000 Feb;71(2):621S-629S
6. Allard JP, Kotler DP. Un estrés oxidativo
incrementado acompaña a la infección por VIH. AmJClinNutr1998;67:143-147.
En: htpp://www.foro-vih.org/drfax/drfax17/ drf176.html
7. Ji LL. Antioxidants and oxidative
stress in exercise. Proc Soc Exp Biol Med 1999 Dec; 222(3):283-92
8. AFP. Las vitaminas C y E pueden proteger
contra algunas enfermedades mentales. Al Día, Noticias de
Salud; 29 de marzo del 2000.
9. PL. Vitamina E puede combatir el colesterol,
afirman científicos. Al Día, Noticias de Salud; 24 de marzo
del 2000.
10. Halliwell B. The antioxidant paradox.
The Lancet 2000;355:1179-1180.
11. PL. El exterminador de radicales
libres. Boletín de Información Diaria; 3 de enero del 2000.
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