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En los inicios de la década del ochenta,
se estimaba que un médico clínico debía leer, al menos, 17
artículos cada día del año, para tratar de abarcar los más
de 6 000 artículos que aparecían en alrededor de 20 revistas
de medicina general (1). Mantenerse al día en materia de información
científica en el área de la medicina es esencial para brindar
una asistencia de mayor calidad, porque como se ha comprobado,
son los pacientes los que sufren las mayores consecuencias
(gastos innecesarios, menos eficiencia, toma de decisiones
perjudiciales, etc.) por la incapacidad de los profesionales
para conjugar los adelantos científico técnicos con la práctica
clínica (2).
¿Cómo se enfoca actualmente esta situación?
Se ha propuesto la implementación de la Medicina Basada en
la Evidencia (MBE).
¿A qué se denomina medicina basada
en la evidencia?
El concepto de MBE, significa enfocar
la atención hacia la utilización de investigaciones clínicas
validadas en la práctica clínica (3). El término MBE, acuñado
por la Escuela de Medicina de la Universidad de McMaster en
Canadá, durante los años ochenta, tiene sus orígenes filosóficos
en París a mediados del siglo XIX.
Esta concepción significó el inicio de una estrategia educativa
aún vigente (4).
La MBE se define como la forma consciente,
explícita y razonada de utilizar las evidencias actuales para
tomar decisiones sobre la atención al paciente (5). Se concibe
como un proceso de transformación de los problemas clínicos
en preguntas, así como de la sistematización, localización,
aprehensión y utilización de los resultados de los estudios
actuales como base para las decisiones clínicas (4).
En síntesis, la MBE se sustenta en ideas
relacionadas (6):
- Las decisiones clínicas deben basarse en la mejor evidencia
clínica existente.
- El problema clínico (más que los hábitos o protocolos) deben
determinar el tipo de evidencia a enjuiciar.
- La identificación de las mejores evidencias mediante métodos
de procesamiento epidemiológico y bioestadístico.
- La derivación de las conclusiones a partir de la identificación
y la aprehensión de la evidencia crítica, que sólo será útil,
si se coloca en función del manejo del paciente o en la toma
de decisiones en salud.
- La conducta a seguir debe evaluarse constantemente.
¿Quiénes deben practicar la MBE?
Pueden emplearse los médicos clínicos
de todos los niveles de la atención y se considera el instrumento
adecuado para cerrar la brecha entre las investigaciones clínicas
de calidad y la práctica médica, porque puede aplicarse en
cualquier situación donde exista una duda sobre el diagnóstico
clínico, el pronóstico o el manejo en general del paciente
(4); de forma tal que la medicina deje de ser un arte de misterios
insolubles (7) y se convierta en una ciencia de componentes
objetivos y medibles, que puedan emplearse de forma amena
y bien estructurada (8).
Aunque en sus orígenes se concibió para médicos clínicos,
actualmente se abordan especialidades como la pediatría, la
cirugía, la obstetricia y ginecología, la siquiatría, la salud
pública y otras (9).
¿Por qué es necesario establecer la
MBE?
Las ideas fundamentales son:
- La educación médica continuada (EMC) no puede superar el
deterioro de una atención clínica rutinaria y de mala calidad
(10);
- Es imprescindible resolver el problema de los gastos innecesarios,
incrementar la eficiencia y, sobre todo, impedir acciones
que perjudiquen a los pacientes (2).
- En resumen, la necesidad (que además requiere de una voluntad
política en salud), de responder a la preocupación y demanda
creciente de la población, del derecho, a una atención médica
adecuada (11).
¿Qué retos plantea la implementación
de la MBE?
La combinación del esfuerzo de los factores
humanos y los recursos materiales de modo que se garantice:
A- La calidad de la información y de
las evidencias.
- Se ha demostrado que la validez metodológica
de diversos ensayos clínicos presenta múltiples fallas, tanto
en la toma de la muestra objeto de estudio, como en el diseño
experimental; en la evaluación de los procedimientos y diagnósticos,
así como en el curso y evolución del tratamiento farmacológico
(12); éste último mostró las mayores deficiencias en el estudio.
- Se ha constatado que los pacientes que asisten a los servicios
de atención primaria en salud presentan cuadros clínicos en
estadíos iniciales, menos severos en general, hecho que los
diferencia de forma importante de los atendidos en otros niveles
de salud (13); por tanto se requiere de diseños experimentales
especiales, que pueden aportar una medicina basada en la evidencia.
- Los estudios no deben restringirse a ensayos aleatorios
y metanálisis. Es necesario realizar estudios transversales
con pacientes entre los cuales se sospeche la patología (5),
así como estudios, en los cuales los pacientes se clasifiquen
de forma cuidadosa y uniforme en etapas tempranas del proceso
salud-enfermedad en cuestión. Muchas veces será necesario
obtener la evidencia de las ciencias básicas, como la genética
y la inmunología.
- En los ensayos clínicos casi siempre se excluyen o aparecen
mal representados, los ancianos y las mujeres (14); así como
los pacientes con comorbilidad (15).
- Por otro lado, se ha demostrado que los ensayos al azar
pueden conformar un diseño ideal desde el punto de vista experimental;
sin embargo, solos, no pueden probar que se ha escogido la
mejor población de pacientes, el lugar y el momento exacto
(5).
B- La existencia de estrategias y políticas
gerenciales.
Distintos estudios han indicado que es
imposible que los médicos por sí solos implementen la MBE,
porque dicho proceso requiere de un grupo de habilidades para:
la definición del problema, la construcción y ejecución de
una búsqueda efectiva para localizar las mejores evidencias,
así como para su análisis e interpretación, en el contexto
de las circunstancias y valores del paciente; por lo que resulta
necesario concluir que estas tareas necesitan de tiempo para
la adquisición de habilidades, entre otros requisitos (16),
y es así, que para muchos se convierte en una meta prácticamente
inalcanzable.
Para eliminar o reducir los inconvenientes
mencionados, se han propuesto una serie de medidas:
- Promover la participación de los médicos generales en las
investigaciones (17).
- Respetar la confidencialidad entre el médico y el paciente,
así como la autonomía del médico en los estudios que se realicen
(18).
- Estimular el proceso de retroalimentación con los médicos
participantes en las investigaciones, con el fin de que perciban
la importancia de su trabajo(19).
- Realizar talleres de superación profesional, con el objetivo
de introducir las técnicas necesarias para el establecimiento
de este nuevo enfoque, así como para la adquisición de revisiones
sistemáticas o actualizaciones y guías de procedimientos útiles
(20). En cuanto a las guías de procedimientos, se ha apuntado
que la mayoría de éstas no detallan los fenómenos que conducen
a las recomendaciones que se realizan (21).
- Implementar un programa sistemático de control de la calidad
en la atención primaria (22).
- Crear grupos de discusión, mesas redondas u otro tipo de
reuniones en las cuales los miembros de los equipos exploren
las vías para incorporar las evidencias en el manejo clínico
de sus pacientes (4).
- Establecer programas de pregrado, posgrado y educación médica
continuada, adaptados a las necesidades de los usuarios (23).
Algunas investigaciones han considerado que la educación continuada
tiene poco efecto en el combate contra los hábitos y conductas
profesionales inadecuadas, incorporadas al desempeño profesional
de los médicos (24).
- Crear formularios restringidos, incentivos financieros y
guías institucionales que requieran habilidades mínimas en
el uso de la literatura médica (16, 25).
- Promover la participación activa de los profesionales en
el cambio organizacional, proceso este que requiere de una
gran motivación, si se desea obtener buenos resultados (26).
¿Cuál es la actualidad y el futuro
de la medicina basada en la evidencia?.
En una encuesta aplicada a profesionales
de la salud, relacionados de una forma u otra con la atención
primaria se demostró que, en mayor o menor medida, todos estaban
conscientes de la importancia de practicar la MBE. Sin embargo,
pudo constatarse que se utilizaron poco o casi nada los recursos
electrónicos disponibles, la práctica más frecuente fue la
consulta a los colegas, sólo la mitad de los encuestados había
escuchado hablar de MEDLINE, la mitad nunca había recibido
algún entrenamiento para recuperar información médica y sólo
una quinta parte confesó entender los conceptos estadísticos
presentes en la literatura médica (27).
Si a esta realidad se suma el hecho de
que no existen suficientes recursos confiables, es decir rigurosos,
relevantes y veraces (28), se comprenderá con facilidad el
objetivo de la iniciativa que desarrolla desde 1991, el American
College of Physicians (ACP) con la creación del ACP
Journal Club (29) y la estructuración de un grupo que
elabora resúmenes, -acompañados de un comentario realizado
por un experto en la materia- el cual cubre trabajos sobre
la prevención, causa, curso, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación
de distintas enfermedades, en un intento de asegurar la orientación
y el acercamiento a una educación contínua; así como la unión
del grupo de la British Medical Journal (BMJ)
con el ACP para la creación de una nueva publicación, Clinical
Evidence, un compendio semestral con información sólida
en la materia en cuestión, que se entrega gratuitamente a
más de 400 000 médicos estadounidenses (30).
Como se puede observar, se realizan esfuerzos
dirigidos a una mayor utilización de Internet, pues se estima
que la red puede resolver los problemas de acceso a los recursos.
Sin embargo, existen dificultades determinadas por la desorganización
en que aparecen los datos, su origen dudoso en ocasiones,
y muchas veces sobredimensionado (31) de la información publicada.
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Dra. Caridad Fresno
Chávez.
Dra. en Ciencias Médicas. Especialista
de II Grado en Fisiología Normal
y Patológica. Profesor
Auxiliar del I.S.C.M.H.
Infomed-Centro Nacional de Información
de Ciencias Médicas.
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