DISCURSO DE MINISTRO EN SANTIAGO DE CUBA
8 DE MARZO
Hablar de la mujer, en el decir de
Martí, es hablar de la cuna donde se forja la vida, es
hablar de la madre, de la esposa, de la hermana y de la compañera
de trabajo cotidiano. Al referirse a la mujer se piensa en el
encanto de su sonrisa amable, en la ternura de sus palabras y
en el calor de sus relaciones humanas. Pero, al hablar de la mujer,
también debemos decir lo que ellas representan en el quehacer
económico, político y social de los pueblos.
En la historia de nuestro país abundan
las páginas de heroismo escritas por las mujeres. El ejemplo de
Mariana Grajales, mujer de temple de acero en el que se forjaron
e inspiraron las más recientes generaciones de cubanas en el amor
a la Patria y en el desprendimiento total cuando se trata de la
lucha por el derecho a la plena soberanía nacional.
En la última etapa de la guerra revolucionara
muchas fueron las mujeres que sacrificaron su propia vida por
el derecho a vivir en un mundo mejor, en una sociedad más justa.
Ahí están los nombres inolvidables
de las hermanas Giralt y de Aleida Fernández Chardiet. ¿Qué cubano,
en un día como hoy, no tiene en su mente a las heroinas del Moncada:
Haydée y Melba; el ejemplo de Vilma? ¿Con qúe palabras describir
esa conjunción de inteligencia y ternura, de comprensión y firmeza
revolucionaria que devino en paradigma de la mujer cubana de hoy:
Me refiero a Celia Sánchez Manduley.
Nuestro eterno agradecimiento a ellas
por ese ejemplo que nos han legado y nuestro reconocimiento a
las mujeres que hoy, desde cualquier rincón del planeta luchan
por el derecho a una vida mas plena.
Y que decir de la mujer Santiaguera,
por extensión oriental y cubana, que con su ejemplo y abnegación
conocen de intuiciones transformadoras de lágrimas en sonrisa
y de sufrimientos en consuelo. Ustedes llevan en sí mismas el
alma de La Revolución, saben crecerse ante las dificultades y
frente a las más difíciles circunstancias son capaces de trasmitir
aliento con la sencilla y profunda magia de un beso.
En Cuba, desde que La Revolución triunfante
declaró entre sus principios el de la plena igualdad social
de la mujer y la puso en pie de lucha por el derecho a defender
sus conquistas, muchas han sido las lecciones de su probada capacidad
para alcanzar la victoria sobre cualquier objetivo que se propongan.
La eliminación de la discriminación
de la mujer se prioriza como reinvindicación social en nuestro
país. No cabe dudas que una de las transformaciones que mejor
caracterizan el desarrollo social ocurrido en Cuba es, precisamente,
el cambio operado en la vida y en el pensamiento de las mujeres.
Antes del triunfo de la Revolución,
las mujeres representaban sólo el 12% de la fuerza laboral. Sin
embargo, hoy trabaja practicamente la mitad de las mujeres en
edad laboral. Ellas representan el 40,6 % de la fuerza de trabajo
y el 62% de los técnicos y profesionales del país.
No hay practicamente ninguna actividad
en la que, para dicha de los hombres, no este la presencia femenina:
Miliciana y combatiente destacada en las unidades de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior; hábil constructora,
obrera disciplinada, ejemplar maestra, digna y humanitaria trabajadora
de la salud, excelenete investigadora, dirigente capaz, brillante
intelectual e insustituible artista son expresiones cotidianas
de su realizacion.
La presencia femenina en cargos de
dirección es también muestra fehaciente de lo avanzado: El 28,8%
de los dirigentes del país son mujeres. En la Asamblea nacional
del Poder Popular representan el 22,8%; en el Consejo de Estado
representan el 16,1% de sus miembros; en el Comité Central del
Partido el 16,4% y en el Buró Político el 12%.
En nuestro Sector, las mujeres representan
el 72% del total de trabajadores. Esta cifra es un poco superior
en Estomatología y está alrededor del 90% en Enfermería y en los
trabajadores de Servicios. Nos sentimos realmente privilegiados
y orgullosos de contar entre nuestros trabajadores con una mayoría
de mujeres. Gracias a su labor hemos alcanzado los resultados
que hoy la Salud Pública muestra con orgullo al país y a todo
el mundo.
A ello se puede añadir que al talento
femenino, creador y revolucionario se deben importantes aportes
y avances en la investigación científica en la esfera agropecuaria,
en el sector de la salud, en la Industria Médico-Famacéutica,
en la Biotecnología y en otras muchas ramas de la ciencia.
Conocedores de su alevado compromiso
con el pueblo, nos hacen sentir muy seguros en la obtención de
resultados superiores, en éste y los próximos años, para beneficio
de la salud de nuestro pueblo.
No puedo concluir éstas palabras de
homenaje y reconocimiento a nuestras mujeres, sin exhortarlas
a que continúen nutriendonos con su ejemplo y vitalidad, aportando
cada dia su esfuerzo cotidiano, su granito de arena en esta gran
obra de la Revolución que es la Salud, en la maduración de estas
nuevas estrategias de desarrollo e impulso al trabajo creador
para la revitalización de nuestro Sistema, algo deteriorado hoy,
pero que rescataremos y vemos ya como va resurgiendo gracias a
la voluntad política de nuestro Gobierno y al modesto aporte de
cada uno de nuestros trabajadores, donde ustedes integran la mayoría,
al Consejo de Salud que recién se integra y cohesiona para beneficio
de nuestro Pueblo unido.
!Muchas felicidades!
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