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Historia sin Fin

Abordar la ciudad desde la verticalidad, desde este grado de desarrollo que permite esta visión, no ha sido ouna variante de representación mayormente usada en nuestro contexto artístico, por causas más o menos obvias. Las marcas impuestas por la realidad han incidido en construcciones de manera esencial se basan en los índices de memoria y su rescate ante la constante pérdida de puntos o referentes, masivos y personales.

Historia sin fin es una pequeña muestra de la obra de Sandro. En ella se advierte una posición al menos contraria de la habitual forma de representación citadina. Y es que si usted ha nacido y crecido en el piso 21 del mayor edificio de la nación y además ha elegido instalarse en la plástica, sin duda esto, delimitará su punto de vista con relación a la ciudad y también a la totalidad. Por otra parte, los riesgos que la formación autodidacta encierra, han sido revestidos en este caso de una forma muy singular. De una primera etapa como tatuador (y no han sido pocos los criterios manejados a partir de este rublo por la crítica en los últimos años), pasa a incidir en espacios alternativos en la medida que se extiende su labor a soportes que ya no son la piel. En movimientos subterráneos, (abril del 1998) exposición que como ejercicio de clases organizaron estudiantes de historia del arte, se mostró por primera vez obras de este artista en galerías, ya desde entonces se advertía la diversidad representativa hacia la cual se dirigía su obra. En los dibujos que forman esta muestra se toma la problemática del desarrollo humano, diríase el exterior el relativo a la producción de medios, con un sentido crítico que basa en los ámbitos y objetos su princiapal eje de representación. El lenguaje, además de remitir de cierta forma a su condición de tatuador, (contornos fuertes geometrización), maneja claves de un cierto lirismo apegado al condicionamiento del hombre ante dichos ámbitos, así como códigos del dibujo humorístico que se contraponen, o mejor completan esta visión.

Es esta solo una parte de la obra de este artista, acaso la más ligera. La diversidad referida, llega a codificar el sistema de representar los proyectos instalativos en obras donde el liezo resiste una manera tremendamente fresca de tratamiento y desde donde se abren una multiplicidad de lecturas.

De cualquier forma resulta esta una muestra necesaria, no como suplemento, sino para comprender el camino que la obra de Sandro ofrece.

Duviel Fernández

 

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