Paisajes
de otros mundos.
Los espacios utópicos y de ensoñación prístina....
Artífice de una poética muy personal, rica en la pureza de sus matices,
la obra pictórica de Marta Flora desemboca en la construcción de paisajes
de otros mundos, semejantes al proceso de creación o reconstrucción.
Poseída de una carga emocional atractiva,,nos da una imagen precisa
como fundamento de una preocupación constante.
En sus cuadros confluyen campos y registros energéticos de una filiación
muy personal, que constituyen piezas únicas, nacidas de una sencible
personalidad estética y potenciada por la expresión poética . Expresionismo,
abstraccionismo, constructivismo y tecnicismo, se encuentran involucrados
en la búsqueda y construcción de su mundo.
Autodidacta en su proyección artística, aborda la pintura de manera
original; mucho le ha ayudado la convivencia entre creadores de las
artes plásticas y literarias, por eso hay un toque de empatía estética
poética al titular sus cuadros, que le dan una característica sui generis.
En su quehacer plástico no hay cambios bruscos, sino continuidad en
ascenso, donde se mueven constantemente los espacios utópicos y de ensoñación
prístina, sin apartarse de la lógica de la realidad. Consecuente con
sus ideales, encuentra el camino a seguir desde su posición alertadora,
hace un llamado por velar la naturaleza humana y salvaguardar la biota
amanezada.
Los cuadros de Marta Flora son sencibles al contemplador y contribuyen
a un goce estético capaz de satisfacer los más profundos sentimientos
humanos, es una respuesta tácita a los que no aman la naturaleza y no
saben defender sus derechos y a los que callan y nunca opinan al respecto.
Su mayor logro: una metáfora visual, estétita y moral.
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Luis C. Espinosa
La Habana, marzo 2001
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