Enriquecer
el espíritu
La creciente intervención
de las mujeres artistas en los espacios de la plástica cubana actual,
nos ofrece un inventario reseñado de las múltiples visiones de la vida
misma y la insistencia en priorizar a todo riesgo una acreditación.
Yoselin Echevarria,
manipulando la libertad logra un equilibrio entre lo austero, lo permanente
y lo voluble, lo efímero.
Esto lo consigue
codificando a los protagonistas de su obra, el elemento arquitectónico
como constancia de lo concreto, lo frío e insobornable y el cuerpo
femenino, frágil, fugaz e inconstante, dígase una cierta pretensión
de sumisión de lo humano hacia lo divino.
Se respira un deseo
de sustituir de una manera muy planificada lo real por lo irreal, sin
arrastrarnos hacia el pensamiento surrealista, sino solo una utopía.
Apoyándose en una
técnica muy bien operada, la artista crea ambientes estériles con poca
manifestación de vida, desplazada esta por el vació que la detiene y
la cristaliza transparentando el mensaje.
Es entonces que
Yoselín intenta acercarse a la idea de la muerte como ausencia absoluta
y coquetea con esta "como si nada hubiese pasado".
|
Francisco
Sánchez
(Guanabacoa)
|