|
La obra fundamental de Tomás Romay fue la introducción
en el país de la vacuna (variolización),
iniciada por él antes de la llegada a las costas
cubanas de la expedición de Balmis.
Con el apoyo del Obispo de La Habana, por cierto figura muy
adelantada para su época, monseñor Don Juan
José Díaz de Espada y Fernández de Landa
y con el apoyo de la Sociedad Económica de Amigos del
País, introdujo la técnica del Vell Pox o variolización,
con la cual inmunizó primero a su familia para dar
el ejemplo y disminuir el temor popular. De hecho cuando
llegó a Cuba la "Expedición Real de la
Vacuna", que comandó Francisco Javier de Balmis,
ya Romay había iniciado esta técnica en el país.
El médico inglés Edward Jenner introdujo
en el mundo de la ciencia en 1798 la práctica de
profilaxis de la viruela, mediante la inoculación
al hombre, del producto de la pústula de vacuna,
enfermedad cutánea del ganado (cow pox), con lo que
confirió al ser humano protección contra la
enfermedad.
El primer vacunado, con el que Jenner inició
la historia de las inmunizaciones fue James Phips, niño
de 8 años, el 14 de mayo de 1796, y dio inicio a la
historia de las inmunizaciones. Jenner comenzó sus
estudios y observaciones en este terreno en el año
1776.
En 1795 ya se conocía en Cuba sobre estas técnicas,
pues ese año el Dr. Romay respondió una duda
sobre la inoculación en el Papel Periódico de
la Habana, hecho este que demuestra el grado de actualización
que tenía nuestro galeno.
El 4 de febrero de 1802 la Real Sociedad Patriótica
de La Habana, encargó a este científico, que
se pronunciara acerca del trabajo de inoculación preventiva
de Jenner contra la viruela. Comentó una Memoria
aparecida en Madrid sobre el uso y propagación de la
vacuna. El informe fue favorable y desencadenó una
serie de acciones que posibilitó que en febrero de
1804, comenzara su aplicación en La Habana, a partir
de pus vaccinoso de unos niños vacunados procedentes
de Puerto Rico.
La Real Expedición de la Vacuna, enviada por el rey
Carlos IV y comandada por el Dr. Francisco Xavier de Balmis.
Este fue un acontecimiento científico sin precedentes
y con elevadísimos principios humanos, se propuso llevar
la variolización al nuevo mundo, para inmunizar contra
esta terrible enfermedad a los países de la América
española y a algunas de las colonias asiáticas.
En su largo recorrido, tocó las costas cubanas, el
26 de mayo de 1804. Pero dos meses antes de esa fecha el
doctor Romay había ya iniciado la inmunización
en el territorio.
El 13 de julio de 1804, se estableció en La Habana
a propuesta del doctor. Balmis, la Junta Central de Vacunación,
de la que se nombró Secretario Facultativo al doctor
Romay, quién fue la figura principal de esta institución
durante toda su existencia.
Desde el inicio contó para la conservación
del virus vacunal con juntas subalternas en algunas de
las principales ciudades del país y con vacunadores
en casi todos los pueblos menores.
Entre sus funciones estaba la de obtener, conservar y aplicar
la vacuna, remitir el pus vacunal entre cristales a las distintas
poblaciones del país y llevar el control estadístico
de toda esta labor. Estas Juntas fueron mantenidas y sus gastos
sufragados por la Real Sociedad Económica de Amigos
del País durante toda su existencia.
A la muerte de Romay en 1848, quedaron disueltas las mismas
y sus funciones pasaron a las Juntas Superior, Provinciales
y Municipales de Sanidad, las que nombraban y supervisaban
a los vacunadores hasta el final de la dominación española.
Una de sus medidas más importantes fue la vacunación
obligatoria a todos los esclavos que llegaban al puerto de
la ciudad, antes de permitirse su venta, y si alguno había
padecido la viruela durante el viaje, se hacía observar
a todos los tripulantes y esclavos la mas rígida cuarentena.
Esta Junta Central de Vacunación contó desde
su fundación para apoyar su trabajo con Juntas subalternas
en Santiago de Cuba, Trinidad, San Felipe y Santiago (Bejucal),
Santa María del Rosario, Santa Clara, Santi Spiritus,
Puerto Príncipe, San Juan de los Remedios, así
como vacunadores en muchos pueblos mas pequeños.
|
|
|
Agradecemos la colaboración del profesor
José López Sánchez
|
|