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Presentación Sintesis Biográfica Biografía Expedición de Balmis El trabajo de Jenner La vacunación en Cuba, 200 años de experiencia
 
 


Resumen

Se hace un recorrido histórico referente a la introducción y desarrollo de la vacuna en Cuba desde sus primeras aplicaciones por el doctor Tomás Romay Chacón en 1804, incluyendo la visita de la Expedición de Francisco Xavier Balmis, la creación de la Junta Superior de Vacunación y la producción de vacuna antirrábica a fines del siglo XIX. Se revela además cómo se fueron desarrollando otros tipos de vacunas durante el siglo XX, hasta el diseño y puesta en marcha del programa nacional de vacunación en 1960, sus grandes logros, la campaña de vacunación antipoliomielítica y la producción actual de vacunas en el país.

La vacunación se empezó a aplicar en Cuba hace justamente doscientos años, gracias al genio del ilustre médico don Tomás Romay y Chacón, entre cuyas obras fundamentales se encuentra la introducción en el país de la variolización, iniciada por él antes de la llegada a las costas cubanas de la expedición del doctor Francisco Xavier Balmis1.

Con el apoyo del Obispo de La Habana, por cierto figura muy adelantada para su época, monseñor Don Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa y de la Sociedad Patriótica o Sociedad Económica de Amigos del País, empezó a practicar la técnica del Vell Pox, con la cual inmunizó primero a su familia para dar el ejemplo y disminuir el temor popular.

El médico inglés Edward Jenner introdujo en el mundo de la ciencia en 1798 la práctica de profilaxis de la viruela, mediante la inoculación al hombre del producto de la pústula de vacuna, enfermedad cutánea del ganado (cow pox), con lo que confirió al ser humano protección contra la enfermedad. El primer vacunado con el que Jenner inició la historia de las inmunizaciones el 14 de mayo de 1796 fue el niño de 8 años James Phips, aunque había comenzado sus estudios y observaciones en este terreno en 1776.

En 1795 ya se conocía en Cuba sobre estas técnicas, pues ese año el doctor Romay respondió una duda sobre la inoculación en el Papel Periódico de la Habana.2 El 4 de febrero de 1802, la Real Sociedad Patriótica de La Habana encargó a este científico que se pronunciara acerca del trabajo de inoculación preventiva de Jenner contra la viruela. Comentó una Memoria aparecida en Madrid sobre el uso y propagación de la vacuna.
El informe fue favorable y desencadenó una serie de acciones, que posibilitó el comienzo de su aplicación en La Habana en febrero de 1804, a partir de pus vaccinoso de unos niños vacunados procedentes de Puerto Rico.3

Otro hecho importante para la historia de la vacunación en Cuba de principios del siglo XIX fue la Real Expedición de la Vacuna, enviada por el rey Carlos IV y comandada por el doctor Francisco Xavier de Balmis. Este fue un acontecimiento científico sin precedentes y con elevadísimos principios humanos, que se propuso llevar la variolización al nuevo mundo, para inmunizar contra esta terrible enfermedad a los países de la América española y a algunas de las colonias asiáticas. En su largo recorrido, Balmis llegó a las costas cubanas el 26 de mayo de 1804, dos meses después de que el doctor Romay iniciara la inmunización en el territorio.

A propuesta de Balmis, el 13 de julio de 1804 se estableció en La Haban la Junta Central de Vacunación, de la que se nombró Secretario Facultativo al doctor Romay, quien fue la figura principal de esta institución durante toda su existencia.
Desde el inicio contó para la conservación del virus vacunal con juntas subalternas en algunas de las principales ciudades del país y con vacunadores en casi todos los pueblos menores.
Entre sus funciones estaba la de obtener, conservar y aplicar la vacuna, remitir el pus vacunal entre cristales a las distintas poblaciones de la isla y llevar el control estadístico de toda esta labor. Estas Juntas fueron mantenidas y sus gastos sufragados por la Real Sociedad Económica de Amigos del País durante toda su existencia.

A la muerte de Romay en 1848, éstas quedaron disueltas y sus funciones pasaron a las Juntas Superior, Provinciales y Municipales de Sanidad, que nombraban y supervisaban a los vacunadores y existieron hasta el final de la dominación española.4

Una de sus medidas más importante fue la vacunación obligatoria a todos los esclavos que llegaban al puerto de la ciudad, como condición previa para su venta y, si alguno había padecido la viruela durante el viaje, se hacía observar a todos los tripulantes y esclavos la mas rígida cuarentena.5

Esta Junta Central de Vacunación contó desde su fundación para apoyar su trabajo con Juntas subalternas en Santiago de Cuba, Trinidad, San Felipe y Santiago (Bejucal), Santa María del Rosario, Santa Clara, Sancti Spiritus, Puerto Príncipe, San Juan de los Remedios, así como vacunadores en muchos pueblos mas pequeños.6

Otra institución que se destacó en el terreno de la vacunación a finales del siglo XIX fue el Laboratorio Histobacteriológico e Instituto Antirrábico de la Crónica Medico Quirúrgica de La Habana, fundado por el doctor Juan Santos Fernández y Hernández el 8 de mayo de 1887 en la antigua Quinta de Toca de su propiedad.

En 1886 el Gobernador General designó una comisión, que integraron los doctores Diego Tamayo Figueredo, Francisco I. Vildásola González y Pedro Albarrán Domínguez, para que estudiaran la vacunación antirrábica con Louis Pasteur en París con vistas a su aplicación posterior en Cuba. La comisión trajo la vacuna y la aplicó por primera vez en la isla en el Laboratorio de la Crónica Médico Quirúrgica el 25 de abril de 1887.7

En la primera década del siglo XX se perfeccionó en Cuba la obtención de la vacuna antitífica El doctor Horacio Ferrer, un gran experto del tema, logró convencer al doctor Mario García Lebredo, para que el doctor Alberto Recio comenzara en el Laboratorio Nacional los estudios y la producción de dicha vacuna.

En 1911, el doctor Juan Guiteras, entonces Director Nacional de Sanidad, envió al doctor Recio a los Estados Unidos a estudiar con Russell la vacuna por él preparada. Estos logros culminaron con el inicio, el 9 de febrero de 1912, de una vacunación antitífica en el Ejército Nacional, dirigida por el doctor Ferrer. Ese mismo año, en el Congreso de Higiene celebrado en Washington, se hizo constar que Cuba era el único país de América Latina que había iniciado estos trabajos.

En 1917 el doctor Recio organizó la aplicación en gran escala de la vacunación antitífica en Cuba.8 Ese mismo año 1917. en que fue nombrado Secretario de Sanidad y Beneficencia, el doctor Fernando Méndez Capote trabajó con dedicación en la vacunación y revacunación de la población 9.

El sanitarista Juan Guiteras Gener, médico de brillante trayectoria en los Estados Unidos y en Cuba, que estuvo en todos los eventos significativos de la higiene y la epidemiología cubana desde los inicios del siglo como participante activo y una de las figuras principales de la Escuela Cubana de Sanitaristas, culminó su actividad profesional como Secretario de Sanidad y Beneficencia.

En 1921 intensificó el trabajo sobre vacunación de su predecesor, aunque se vio cesanteado en 1922 por sus discrepancias con el embajador norteamericano. Después de este penoso incidente comenzó el deterioro de la sanidad cubana.

En el edificio del Consejo Nacional de Tuberculosis se produjo un hecho trascendental: el establecimiento del Laboratorio del BCG, que comenzó a funcionar en 1943 con la producción de la vacuna, que se usaba en Cuba desde 1928, aunque no de modo muy difundido. El Consejo decidió utilizarla como estrategia de lucha contra la enfermedad a partir de 1942, con la distribución gratuita de la vacuna.10

Poco a poco se fue así abriendo paso la inmunización en la población cubana
. En realidad no se puede decir que hubo una política oficial dirigida a la protección de la población ni de la infancia, pues se vacunaban entonces sólo los que podían y había un gran por ciento de la población sin cobertura vacunal.

En 1960 se inició el Programa Nacional de Vacunación y se puso en práctica un esquema ampliado y enriquecido con el tiempo, a medida que se incorporaban nuevos preparados vacunales. Este primer programa se aplicó hasta 1997 y, a partir del 1998, se inició un segundo programa aún vigente.

Este ha sido el programa de epidemiología que más logros ha tenido. De las enfermedades inmunoprevenibles ya se habían erradicado del país al inicio de esta actividad el cólera en 1871, la fiebre amarilla en 1908 y la viruela en 1923.

La primera gran acción de este programa fue la campaña nacional de vacunación antipoliomielítica, durante la cual se vacunó a la población infantil de 0 a 14 años con una vacuna oral tipo Sabin, de fabricación soviética. Fue la primera campaña de vacunación de cobertura nacional que se realizó en Cuba, donde se puso a la población en función de ella a través de la organización de masas C.D.R.

Esta primera campaña, realizada en mayo de 1962 alcanzó una cobertura de población vacunada del 85,4 % de la programada. Hasta esa fecha se habían notificado 46 casos con 7 fallecidos. A partir de ese momento no se reportaron más casos en el año.

Después de esa primera campaña sólo se reportó un caso de poliomielitis aislado en los años 1963, 1964, 1970, 1971 y 1972.

Desde mayo de 1962 no se reportó ningún caso de mortalidad. Estas campañas se han mantenido durante todos los años siguientes y el país permanece libre de esta enfermedad.11

Otras patologías de la infancia que desde siempre afectaban a la población cubana eran el sarampión, la rubéola y la parotiditis. Al disponerse de una vacuna antiviral que protegía contra las tres enfermedades, se introdujo ésta en el esquema de vacunación y ya están erradicadas el sarampión desde 1993 y la rubéola y la parotiditis desde 1995.

Además, como las cohortes de mujeres en edades reproductivas ya están vacunadas, se logró erradicar desde 1989 el síndrome de rubéola congénito, y la meningoencefalitis post parotiditis, gracias a la cobertura lograda con la vacunación entre la población susceptible.

Como parte de la atención integral a la mujer embarazada, ésta recibe la vacunación antitetánica, con lo que se ha logrado eliminar desde 1972 una de las formas clínicas severas de una enfermedad tan terrible y mortal como el tétanos neonatal.12

El cumplimiento de los objetivos del Programa Nacional de Inmunización concluyó el siglo XX con un excelente trabajo, por encima de la meta estimada.

COBERTURA DEL PROGRAMA DE VACUNACION AÑO 2000.

  • Vacuna Meta Cumplimiento
  • OVP menor de 1 año 95 97,8
  • BCG menor de 1 año 98 98,7
  • HB menor de 1 año 95 100
  • DPT menor de 1 año 95 94,3
  • AM-BC menor de 1 año 95 100
  • Hib menor de 1 año 95 73,2
  • MMR 1 año 95 98,2
  • DPT- R 1 año 95 96,7
  • Hib- R 1 año 95 80,0
  • DT 1er grado 95 102,6
  • AT 5to grado 95 97,8
  • AT 8vo grado 95 98,2
  • Tox-Tet 9no grado 95 106,2
  • AT 11no grado 95 96,3


En los últimos años se ha sumado la biotecnología a la producción de vacunas en el país.13 Esta rama de la ciencia se ha concentrado en su lucha en cuatro áreas:

  • Enfermedades infecciosas
  • Cáncer
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Padecimientos neurosiquiátricos

La mitad de los recursos financieros y materiales disponibles para estas actividades se emplean en el desarrollo de vacunas.

En la lucha contra las enfermedades infecciosas se trabaja actualmente en una vacuna para enfrentar el VIH-SIDA, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, que desarrolla un candidato vacunal terapéutico para personas seropositivas.

Los trabajos para desarrollar la vacuna de tipo preventiva contra esta enfermedad se iniciaron en 1992.
Cinco años después se realizaron los primeros ensayos clínicos con voluntarios y sus resultados proporcionaron datos importantes para elaborar la hipótesis de trabajo. Desde el año 2000 los esfuerzos se han concentrado en el desarrollo de una vacuna terapéutica para pacientes seropositivos mediante la estrategia de las respuestas de células T citotóxicas al virus. El primer ensayo clínico de este candidato vacunal se hará este año 2004. Por otra parte, se mantiene la búsqueda de la vacuna preventiva contra el VIH-SIDA y los esfuerzos en este sentido se concentran en el subtipo C del virus que actualmente devasta grandes regiones de Asia y África.

El Polo Científico y el Instituto Finlay de producción de vacunas continúan la fabricación de agentes de inmunización contra enfermedades tales como:

  • Meningitis meningocóccica de los grupos B y C
  • Hepatitis B
  • Haemofilus influenzae
  • Difteria-tétanos
  • Leptospirosis

En este contexto hay que destacar el desarrollo y producción de la primera vacuna en el mundo contra la bacteria del Haemofilus influenzae tipo b (Hib), a partir de un antígeno totalmente sintético que reúne todos los requisitos para ser empleado en lactantes.

El Haemofilus influenzae es una de las principales causas de enfermedades invasivas en los niños a escala internacional, particularmente en los menores de cinco años, en los cuales se manifiesta clínicamente como neumonía, meningitis o sepsis a otros niveles.

Estudios internacionales plantean que uno de cada 200 niños menores de cinco años han sido afectados por la forma invasiva de esta bacteria y mundialmente se estima una morbilidad de tres millones de casos anuales que ocasionan alrededor de 400 000 a 600 000 fallecidos. Estas infecciones son la primera causa de retardo mental en los países desarrollados. Su incidencia es hasta diez veces mayor en los países subdesarrollados, con una alta mortalidad.

El alto precio de la vacuna tradicional, la ha hecho inaccesible para la gran mayoría de los países, por lo que sólo alrededor del 2% de los niños del mundo en riesgo de contraer la enfermedad están protegidos. Esta situación cambiará a partir de este año 2004, cuando esté disponible la vacuna debida a la innovación cubana. En los primeros meses del 2004 comenzará la inmunización de los niños cubanos con la nueva vacuna, para lo que ya se han producido más de un millón de dosis.

Según los resultados de los ensayos clínicos, la vacuna se obtiene con un antígeno sintético y presenta un 99,7 % de protección a largo plazo. Esta vacuna, para cuya obtenciones requirieron 14 años de investigaciones, se comercializará con el nombre Quimi-Hib. Ya existen solicitudes de patentes de más de 40 países.

Las primeras vacunas contra el Haemofilus influenzae fueron hechas a partir de la bacteria, se comenzaron a aplicar en los Estados Unidos a principios de 1990 y luego se extendieron a otros países.

En Cuba la primera campaña de vacunación contra esta agresiva bacteria causante de muertes y secuelas, se inició el 10 de enero de 1999 con la vacuna tradicional existente, adquirida a un costo de varios millones de dólares. Desde entonces se han inmunizado los cerca de 150 000 niños que nacen en el país todos los años.

El reservorio de esta enfermedad causada por el Haemofilus influenzae es humano y se transmite a través de las gotitas y secreciones que se expelen por la nariz y la boca. La puerta de entrada al organismo es la nasofaringe.

En estos momentos se trabaja también en un candidato vacunal para enfrentarse al vibrio cholerea, bacteria causante del cólera, infección que afecta cada año entre 5 y 7 millones de personas en el mundo y causa alrededor de 120 000 defunciones

Tras 11 años de arduas labores e investigaciones, los especialistas cubanos han logrado obtener cepas atenuadas, observar su evolución en modelos animales de experimentación y evaluar su seguridad e inmunogenidad en voluntarios. En Cuba se han obtenido más de 30 cepas de laboratorio, cuatro de ellas probadas en 15 ensayos clínicos con alrededor de 230 voluntarios sanos, con resultados altamente satisfactorios para determinadas cepas.

Actualmente se preparan ensayos clínicos en regiones endémicas de cólera. El equipo de investigación piensa que para 2006 se registrará la primera vacuna eficaz contra el temible flagelo que amenaza a millones de personas pobres del Tercer Mundo, sobre todo, a los 1,1 mil millones que carecen de agua potable y a los 2,5 mil millones que no tienen acceso a instalaciones sanitarias adecuadas.

Los institutos Finlay, Medicina Tropical e Ingeniería Genética y Biotecnología colaboran en un equipo conjunto de investigación para la obtención de una vacuna contra el dengue. Recientemente concluyó un estudio a nivel preclínico con uno de los candidatos (se debe recordar que son cuatro los virus del dengue, por lo que se requiere cuatro tipos de vacunas, una para cada uno) con resultados satisfactorios.

La investigación y el trabajo relacionado con la obtención y producción de vacunas, no sólo se limita a las enfermedades infectocontagiosas, pues también se desarrolla una línea de vacunas para luchar contra varios tipos de cáncer.

Las más adelantadas son para:

  • Cáncer avanzado de pulmón
  • Próstata
  • Colon

Las mencionadas están en la fase II y desde 2003 se prueban en humanos. Ese año se hicieron 23 ensayos clínicos en más de 18 hospitales, distribuidos en siete países y se ultiman detalles para iniciar otros 15 ensayos.

De todo lo expuesto, se deduce que durante los últimos 200 años Cuba se ha destacado en los estudios sobre las vacunas, en el afán de proteger la salud de la población contra las enfermedades inmunoprevenibles. Asimismo se demuestran los logros obtenidos en la isla en la disminución de la morbilidad de este gran grupo de enfermedades, algunas de las cuales se han erradicado o eliminado del horizonte epidemiológico nacional, así como sus progresos en la producción de este tipo de producto biológico, lo cual constituye una poderosa arma en la prevención de las enfermedades y en la promoción de la salud.


Notas

  1. Expedición Filantrópica de la Vacuna, capitaneada por el doctor Francisco Xavier de Balmis, y conocida por su nombre, fue una expedición que organizó el rey Carlos IV, con el objetivo de llevar la vacuna contra la viruela a todas las colonias españolas, esta expedición partió del puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803, en la corbeta "María de Pita", llegó al Nuevo Mundo en los primeros meses de 1804, tocando tierra en Puerto Rico, partió de dicha isla el 12 de marzo hacia sudamérica, el 27 de marzo de 1804 arribó a La Habana, aquí estuvo hasta el 18 de junio del mismo año, que se dirigió a Yucatán. Además de las colonias americanas esta expedición llevó el pus vacunal hasta las posesiones españolas asiáticas, como Filipinas y tocó Macao y Cantón en la China continetal. Balmis regresó a Europa concluyendo su tarea en agosto de 1806, por el puerto de Lisboa, treinta y tres meses después de su partida.

  2. Delgado García, G. Algunas notas histórica sobre las vacunas y otros productos preventivos y curativos.
    Inédito. Archivo del autor.
  3. Delgado García, G. Conferencias de historia de la administración de Salud Pública en Cuba.
    Cuad Hist Salud Pública 1991; (81): 28 - 32. .
  4. O. c. en 34.
  5. O. c. en 35, pág. 32.
  6. O. c. pág. 32.
  7. Delgado García, G. Conferencias de historia de la administración de Salud Pública en Cuba.
    Cuad Hist Salud Pública 1991;(81): 55 - 57.
  8. Gregorio Delgado. Algunas notas histórica sobre las vacunas y otros productos preventivos y curativos.
    Inédito. Archivo del autor.
  9. López Serrano, E. La Salud pública en Cuba (1899-1925).
    Rev Cubana Adm Salud 1981;7(4): 487-92.
  10. Enrique Beldarraín Chaple. Apuntes para la historia de la lucha antituberculosa en Cuba.
    Rev Cubana Salud Púb 1998; 24 (2): 97-105.
  11. Gregorio Delgado. Historia de la erradicación de algunas enfermedades epidémicas en Cuba.
    Cuad Hist Salud Pública 1987; (72): 67- 68.
  12. Datos del programa nacional de vacunación.
    Dirección Nacional de Epidemiología, informe estadístico.Ministerio de Salud Pública. La Habana, 2000.
  13. Los datos que se utilizan en toda esta parte sobre la biotecnología y la producción actual de vacunas, provienen de los resultados presentados en los trabajos expuestos en la convención de Biotecnología celebrada en La Habana, noviembre del 2003.

Dr. Enrique Beldarraín / Lic. José A. López Espinosa
Editores Principales
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Agradecemos la colaboración del profesor José López Sánchez