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Con tales propósitos
en 1992 el Ministerio de Salud Pública definió un conjunto de acciones
de intervención dirigidas a consolidar y mejorar los niveles de
salud de la madre y el niño, disminuir la mortalidad y morbilidad
de las enfermedades no transmisibles y de otros daños a la salud
que constituían las principales causas de enfermedad y muerte en
el adulto, así como mantener y mejorar los indicadores alcanzados
en las enfermedades infecciosas y parasitarias y enfatizar en aquellas
que no podían resolverse mediante la aplicación de inmunobiológicos,
estrategia recogida en el documento programático "Objetivos,
Propósitos y Directrices para incrementar la salud de la población
cubana hasta el año 2000 (OPD/2000)".
La transición en los
perfiles de riesgo, morbilidad y mortalidad que se venía observando
con mayor relevancia hacia las enfermedades no transmisibles, se
acompañó de nuevos comportamientos en algunas enfermedades transmisibles
ya controladas así como de la aparición de nuevas emergencias como
la epidemia de Neuropatía en el país, y más recientemente, el Síndrome
de Guillaín-Barré en Ciudad de la Habana, todo lo cual hizo ostensible
la necesidad de fortalecer y desarrollar el conocimiento y la práctica
de la Epidemiología en todos los niveles del Sistema Nacional de
Salud.
En este contexto, a partir
del primer semestre de 1993 se definió un grupo de estrategias por
el Area de Higiene y Epidemiología del Ministerio de Salud Pública,
con el objetivo central de dar una respuesta mucho más eficiente
a la situación sanitaria del país, una de cuyas prioridades fue
dirigida al establecimiento de un sistema de vigilancia en salud
que permitiera "una mayor integración de la información
de la vigilancia y un mayor nivel de análisis y utilización de la
información que ella genera, en consonancia con el conocimiento
existente sobre vigilancia a nivel internacional y en aras de lograr
un mayor beneficio para la toma de decisiones, con base científica
a los diferentes niveles, acorde con la política de descentralización
de las instancias de gobierno".
Surge entonces un proyecto
cuya base teórica fue sustentada en la experiencia de nuestro país,
en la revisión de la literatura especializada a nivel internacional
sobre vigilancia en salud pública, y en el intercambio con un grupo
de especialistas de instituciones como el Centro para el Control
y Prevención de Enfermedades (C.D.C.) de Atlanta, el Grupo Europeo
de Expertos en Epidemiología Práctica (EPICENTRE) de París, el Departamento
de Estadísticas y Epidemiología de la Escuela de Medicina Tropical
de Liverpool, el Programa HST de la OPS/Washington, el Centro Panamericano
de Ecología Humana y Salud (ECO/OPS), el Instituto Nacional de Salud
Pública de México, el Instituto de Nutrición de Centroamérica y
Panamá (INCAP) de Guatemala, la Dirección de Epidemiología de la
Secretaría de Salud de México y, en el proceso de conceptualización
y asesoría metodológica tuvo, asimismo, la oportunidad de contar
desde sus primeros pasos con el irrestricto apoyo de la Organización
Panamericana de la Salud (OPS/OMS) y la Oficina del Fondo de Naciones
Unidas para la Infancia (UNICEF).
Inicio
|
| La
Práctica de la Vigilancia en Salud Pública en Cuba |
En su definición como: "el seguimiento,
recolección sistemática, análisis e interpretación de datos sobre
eventos de salud o condiciones relacionadas para ser utilizados
en la planificación, implementación y evaluación de programas de
salud pública, incluyendo como elemento básico la diseminación de
dicha información a los que necesitan conocerla". Asumimos
la ampliación del campo de la vigilancia epidemiológica hacia
la Vigilancia en Salud Pública con la inclusión de
los siguientes elementos principales: (a) la vigilancia demográfica,
(b) la vigilancia de eventos de salud, (c) la vigilancia del sistema
de salud y (d) la vigilancia de la opinión de la población y su
grado de satisfacción.
En la estructura y dinámica
de la población en la cual ocurren los fenómenos, son considerados
los factores poblacionales cuya variación influyen en los cambios
del estado de salud, tales como el tamaño poblacional, la tasa de
crecimiento demográfico, la densidad poblacional, la distribución
por edad, la distribución por sexos y la distribución espacial,
e incluye asimismo el tamaño y composición de las familias, como
factores que influyen en los resultados en salud.
Los eventos de salud
son vistos desde el ángulo de la ocurrencia de enfermedades y daños
a la salud, incapacidad y muerte, así como de los factores de riesgo
del ambiente físico, biológicos, de estilo de vida y de conducta
y socioeconómicos.
En los servicios de
salud se han tenido en cuenta hasta el momento algunos problemas
que afectan su calidad, utilización y accesibilidad, debiéndose
incorporar paulatinamente otros como los recursos humanos, el costo-efectividad
y las políticas de salud. Dado que las condiciones de salud tienen
múltiples determinantes y estos en la práctica son abordados de
uno u otro modo por los diversos sectores de la sociedad, deberá
tomarse en consideración los servicios e instituciones que ejerzan
influencia sobre la salud, independientemente que estén o no bajo
el control directo del sistema de salud. Ello implicará la participación
de aquellos programas cuyos objetivos primarios persiguen otros
fines en la sociedad, como es el caso de la educación comunitaria.
Un último elemento lo
constituye la percepción de la población sobre su salud y
sobre los servicios de salud y, junto a ello, la respuesta social
o prácticas de salud vinculada a ella. A través de la vigilancia
en salud se ha puesto énfasis especial en el desarrollo de la vigilancia
de la opinión de la población acerca de su salud y sobre los servicios
de salud, la que parte de la información obtenida a nivel de la
atención primaria y como resultado de estudios especiales llevados
a cabo por el sector salud, junto a otras fuentes procedentes de
las instancias de Gobierno, organizaciones políticas y de masas
y de organismos extrasectoriales, que ha dotado al sistema de salud
de una información útil para la toma de decisiones por los niveles
locales de dirección. Más recientemente se está trabajando, en colaboración
con dependencias intra y extrasectoriales, en el diseño y estructuración
de un sistema de encuestas que permita mantener un monitoreo
sistemático de la satisfacción de la población.
Indudablemente que en
el sistema de vigilancia no se consideran las acciones inmutables;
su diseño ha estado preparado para ajustarse a los nuevos cambios,
patrones de salud y necesidades políticas, lo que exige dinamismo
y flexibilidad. Se parte del criterio de que con los resultados
del análisis, la vigilancia en salud debe generar propuestas o alternativas
de solución que apoyen la toma de decisiones por el máximo nivel
de dirección para la intervención en las áreas correspondientes.
Es decir, es la vigilancia para emprender acciones de control,
de prevención y de promoción de salud.
Para la implementación
de la Vigilancia en Salud en nuestro país se han tenido en
cuenta las premisas básicas siguientes:
-
Vinculación estrecha con las políticas
y estrategias de la Salud, los programas y servicios y el proceso
de investigación, de formación y capacitación de los recursos
humanos.
-
No duplicar, sino utilizar los subsistemas
actuales y la información necesaria de fuentes identificadas.
-
Promover el perfeccionamiento de
los subsistemas de información y de vigilancia epidemiológica
existentes así como el establecimiento de los nuevos subsistemas
que sean necesarios.
-
Movilizar los recursos técnicos disponibles
en función del análisis y la respuesta oportuna y eficiente.
-
Realizar el análisis periódico de
la información procedente de otros sectores en función de la
salud.
-
Promover una integración adecuada
de los aspectos de promoción de salud, condiciones y estilos
de vida.
-
Establecer el intercambio permanente
de información seleccionada con otros sistemas o subsistemas
nacionales y lograr la intercomunicación con otros sistemas
de vigilancia sanitaria o epidemiológica a nivel internacional.
-
Dotar de métodos rápidos de evaluación
epidemiológica y metodología para enfrentar situaciones agudas
a los profesionales responsables de la respuesta a todos los
niveles.
El mismo se ha estructurado
sobre la base de tres componentes básicos: (a) componente
táctico ó a corto plazo; (b) componente estratégico ó a largo
plazo y (c) componente de evaluación, y se crearon Unidades
de Análisis y Tendencias en Salud (UATS) a nivel central, en
provincias y progresivamente en municipios, como instancia integradora
de la misma y como un órgano de asesoría directa subordinada al
nivel de dirección, encargadas de generar el conocimiento oportuno
para los niveles ejecutivos de dirección a partir de la información
existente, y de mantener una visión integradora en el análisis
de la situación de salud.
A tales fines, el sistema
de vigilancia en salud se nutre de fuentes del sector salud provenientes
de los sistemas de información estadísticas del MINSAP (sistemas
de información estadística de mortalidad, de enfermedades de declaración
obligatoria (EDO), de información directa (SID), de información
de vacunación, de información de obstetricia y neonatología, de
información de letalidad, de vigilancia nutricional y otros), así
como de los resultados de investigaciones realizadas, los informes
de los programas de salud, los subsistemas de vigilancia existentes,
los informes de países y organismos internacionales, la aplicación
de técnicas de búsqueda activa de información para la vigilancia
(encuestas, sitios centinelas, técnicas de evaluación rápida), y
de la opinión de la población. Asimismo se nutre de la información
proveniente de sectores como Hidroeconomía, Educación, Meteorología
y Veterinaria, entre otros, cuya actividad se vincula a la salud
de la población.
Una de las primeras tareas
del sistema de vigilancia en salud en nuestro país fue la creación
de la infraestructura nacional y local necesaria para implantar
sistemas de alerta temprana y de respuesta rápida a las amenazas
que planteaban algunos problemas en el cuadro de salud. Con este
propósito el 3 de Enero de 1994 nació el Sistema de Alerta-Acción
el que, como parte del componente táctico constituye el núcleo central
de la vigilancia en salud, habiendo desempeñado un importante papel
en el proceso de perfeccionamiento de la identificación y detección
activa de las enfermedades, daños y factores de riesgo, y ha sido
un elemento catalizador del contínuo perfeccionamiento de la capacidad
de respuesta por el sistema de salud.
Su concepción lleva implícita
el establecimiento de un sistema sostenible y actualizado de información
como consecuencia del análisis a cada nivel de la organización,
que brinda el conocimiento oportuno de aquellos eventos agudos y
relevantes que requieren una solución inmediata para la toma de
decisiones, a través de la emisión de informes de situación de salud
con periodicidad diaria y semanal.
El Sistema de Alerta-Acción
ha permitido detectar y coordinar las respuestas iniciales ante
situaciones agudas inusuales o no esperadas de tipo epidemiológico,
dar respuestas ante el incremento a corto plazo de enfermedades
hasta entonces controladas, ejecutar acciones de control por situaciones
ambientales de riesgo y promover la solución de aquellos problemas
vinculados con afectaciones en los servicios de salud.
Dentro del componente
táctico, también se ha venido empleando paulatinamente el término
vigilancia activa, para incluir el empleo de procedimientos
y técnicas dirigidas hacia la búsqueda activa de información para
la acción, que permita identificar problemas por el sistema de salud
y actuar rápidamente y en consecuencia.
Con ese propósito se
ha extendido el uso de técnicas de evaluación epidemiológicas
rápidas (RAP) por el nivel central y los niveles locales, con
un enfoque explorativo de actitudes, prácticas, conductas y de factores
causales vinculados a problemas de salud, de amplia difusión en
el país, como metodologías para la evaluación y planificación de
programas relacionados con la salud.
La implementación de
la metodología de comunidades centinelas para la vigilancia
en salud ha tenido su primera experiencia a nivel nacional en el
seguimiento y monitoreo del programa de medicina tradicional y natural,
lo que constituyó un instrumento de gran aceptación y utilidad a
los niveles locales de dirección para la toma de decisiones en la
extensión del programa a la población.
Igualmente se ha trabajado
en la ejecución de estudios especiales de casos y en la realización
de estudios en pequeñas áreas con el uso de las técnicas
de estratificación geográfica para el país y para cada provincia
y la aplicación de los Sistemas de Información Geográfica
(SIG). Con vistas a ello se están creando las bases cartográficas
a nivel de la nación, por provincias y municipios y, en algunas
de ellas, por Areas de Salud, las que han permitido la identificación,
detección y seguimiento temprano de los eventos en la población
con un enfoque de salud pública y a su vez ha propiciado la difusión
de estas herramientas metodológicas al resto del sistema de salud.
Un elemento en desarrollo
dentro del componente táctico lo constituye el establecimiento de
un sistema de vigilancia internacional que brinde información
actualizada y oportuna al sistema de salud acerca de las incidencias
relevantes a nivel mundial, basados en su trascendencia, peligro
de introducción en el país y a otras características. En dicho sistema
se concede un particular interés a la vigilancia de los eventos
agudos suscitados en los países de la Región de Las Américas, en
particular los del Caribe y Centroamérica, dado su creciente vínculo
y cercanía con nuestro país. Asimismo, esta vigilancia deberá nutrirse
de las informaciones periódicas e informes de países y de organismos
internacionales para su empleo ulterior en la vigilancia a mediano
y largo plazo.
Como forma cualitativamente
superior de la vigilancia en salud se ha establecido la vigilancia
intensiva con vistas al monitoreo, a plazos cortos, de las acciones
relacionadas con los problemas que por su trascendencia constituyen
situaciones relevantes o que demanden acciones prioritarias en nuestro
país, lo cual está en consonancia con el plan regional de acción
propuesto por la Organización Panamericana de la Salud para
la prevención y el control de enfermedades nuevas, emergentes y
reemergentes .
En este sentido las experiencias
muestran los esfuerzos mancomunados, dirigidos no sólo a la identificación
y descripción del problema, sino también al seguimiento del mismo
y al empleo del método epidemiológico en el esclarecimiento
e identificación de las causas que lo originan, en cuya labor ha
sido un factor decisivo el trabajo en equipo multidisciplinario
e intersectorial, con la movilización de los recursos humanos de
más alta calificación científica, en función de la problemática
existente.
Actualmente se trabaja
en la sistematización y extensión de las reuniones técnicas periódicas
y el análisis de los principales problemas emergentes y reemergentes
bajo vigilancia intensiva en el país en conjunto con instituciones
de los servicios higiénico-epidemiológicos, instituciones docentes
e instituciones de alto nivel científico, con vistas a dar una mayor
utilización a la información que genera la vigilancia en salud,
profundizar en los análisis epidemiológicos y brindar alternativas
de solución con una base más científica a los niveles ejecutivos
para la toma de decisiones.
El componente estratégico
centra su trabajo en el análisis, síntesis e interpretación de la
información sobre los perfiles de salud y enfermedad, en el contexto
no sólo del aspecto médico de los problemas, sino integrando diversos
tipos de información demográfica, social, económica, de enfermedades,
condiciones higiénico-sanitarias y otros riesgos, así como del propio
sistema de salud.
A través del mismo se
coordina la ejecución de estudios especiales que emanen de la demanda
política o de necesidades técnicas, con la elaboración de informes
que apoyen la toma de decisiones. Por su parte, se establece la
realización de estudios de tendencias, a mediano y largo plazo,
de los daños a la salud y sus determinantes así como la emisión
de pronósticos y la introducción de técnicas para la construcción
de futuros escenarios, ajustados a las condiciones de cada
territorio, con vistas a brindar alternativas para la definición
de prioridades de intervención.
Basado en este componente
se ha venido realizando el análisis sistemático de los Objetivos
Propósitos y Directrices hasta el año 2000, de los cuales se han
derivado importantes decisiones por los niveles ejecutivos. Se trabaja
en el desarrollo de una metodología para los análisis de dichos
indicadores en las diferentes provincias a fin de lograr uniformidad
en los mismos y para el trabajo de los grupos de análisis en provincias
y en el nivel central.
Para el análisis de la
información a mediano y largo plazo se introducen metodologías y
técnicas estadístico-matemáticas y epidemiológicas, con estructuración
de bases de datos en cada nivel del sistema, descripción de variables
en tiempo, lugar, personas y sus interacciones, análisis exploratorio
de datos, métodos de análisis de series cronológicas con modelación
matemática y sistemas gráficos de presentación de datos, entre otros.
Estas técnicas y procedimientos están siendo difundidas para su
empleo a los niveles locales y al resto del sistema de salud.
La evaluación de la efectividad
de las medidas preventivas y el impacto de dichas acciones es un
tópico que más recientemente fue iniciado y aún es joven en su desarrollo.
A partir de los requerimientos del sistema de salud fue establecida
una propuesta, en desarrollo, tomando en consideración el principio
de que la efectividad de la vigilancia es medida por los resultados.
Con este propósito se promueve la evaluación de las acciones que
se implementan por el sistema de salud para la solución y prevención
de problemas, en términos de impacto, cobertura y costo-efectividad.
En el abordaje de la
problemática de salud actual en el país, el Ministerio de Salud
Pública ha elaborado un grupo de estrategias dirigidas a la reorientación
del sistema de salud hacia la atención primaria, la recuperación
de la vitalidad de los hospitales, la consolidación del programa
nacional de medicamentos y el desarrollo de la medicina tradicional
y natural, entre otras prioridades, y ha introducido la creación
de un grupo de comisiones técnicas asesoras o equipos de expertos
como instrumento dinamizador de dichas estrategias . Dichas comisiones,
desarrollan su trabajo sobre aspectos de análisis técnicos de problemas
de salud prioritarios en el Sistema Nacional de Salud y, en su análisis
mediante la participación y consenso, arriban a recomendaciones.
De los análisis e interpretación
de la información recolectada, el sistema de vigilancia en salud
genera una amplia gama de publicaciones e informes que abarca: (a)
Informe diario por territorios de las principales incidencias ocurridas
en salud y medidas tomadas para su control; (b) Boletín semanal
de los principales problemas, con el seguimiento de las acciones
tomadas y la disponibilidad de recursos para su solución; (c) Boletín
Mensual de Vigilancia en Salud (en proceso), con los resultados
de investigaciones relacionadas con los principales problemas de
salud del país y el resultado de las intervenciones, (d) Reporte
Técnico de Vigilancia, (e) Situación Epidemiológica Internacional,
(f) Comunicaciones especiales sobre eventos de extrema prioridad
en salud; (g) Análisis de situación de salud; (h) Análisis de indicadores
de Objetivos, Propósitos y Directrices OPD/2000; (i) Informes técnicos
y Síntesis ejecutivas de estudios especiales; (j) Actualizaciones
e informaciones en Salud Pública; (k) Listas de discusión sobre
diversos temas de vigilancia e informática aplicada mediante el
uso del correo electrónico, entre otros.
La información resultante
de la vigilancia requiere de un proceso de diseminación
a todos los usuarios que necesiten conocerla, pues ella constituye
una herramienta importante de trabajo para la toma de decisiones,
tanto dentro del sector salud, como fuera del mismo .
Para su diseminación
estas publicaciones e informes son diseñados en formatos electrónicos
(ASCII, RTF, HTML) e impresos y se distribuyen por diferentes vías
a todos los usuarios con acceso a ellas, dentro de los cuales se
encuentran Ministro,Viceministros, Direcciones nacionales, Directores
de Centros de Higiene y Epidemiología y otras dependencias seleccionadas
en cada nivel; cuenta además con usuarios extrasectoriales, particularmente
los órganos de Gobierno, organizaciones políticas, órganos de defensa,
organismos e instituciones extrasectoriales relacionadas con la
Salud Pública y organizaciones de masas.
Inicio
|
| Las
Ciencias de la Infomación para la Vigilancia
en salud |
A medida que nuevas y más complejas funciones
fue asumiendo la UATS, se puso de manifiesto la necesidad de integrar
al trabajo multidisciplinario los métodos y técnicas de la especialidad
Ciencias de la información. La necesidad de realizar estudios
de usuarios que permitieran determinar con precisión sus intereses
informacionales, la identificación de fuentes de información
impresas y electrónicas, la confección de bases de datos
que registraran la información más relevante, la elaboración
de nuevas publicaciones, el desarrollo de servicios electrónicos
con alto valor añadido basados en correo electrónico y aplicaciones
de Intranet, son algunas de las nuevas funciones que, a través de
la especialidad de Ciencias de la información, ha asumido la UATS.
Estos nuevos productos y servicios de información no sólo sirven
de base para la toma de decisiones a diferentes niveles, sino que
también contribuyen a la formación y actualización del personal
médico miembro del sistema de salud.
Inicio
La introducción del equipamiento y los
programas de computación a nivel internacional ha permitido obtener
resultados en vigilancia mucho más eficientes a los profesionales
de la Salud Pública en condiciones ordinarias y ha dado autoridad
a los profesionales de la salud pública e incrementado su habilidad
para organizar, comunicar tabular y analizar datos. Su uso ha incrementado,
por su parte, la oportunidad en la recolección y análisis de datos
y ha disminuído la dependencia de los epidemiológos sobre los programadores
y bioestadísticos para el análisis e interpretación de datos .
Dada la voluntad política
y la necesidad de asegurar la calidad y operatividad en el procesamiento
y análisis de la información así como garantizar el intercambio
estable y de forma confiable y oportuna entre las diversas unidades
del sistema nacional de salud que intervienen en la vigilancia,
se estableció una Red Nacional de Vigilancia en Salud, que con más
de 36 meses de establecida está logrando un decisivo vuelco en el
uso y explotación de la Informática y la Telemática
por el Sistema Nacional de Salud.
Esta Red ha operado a
partir de la instalación de la red de computadoras en la Unidad
Central de Análisis y Tendencias en Salud, que cuenta con estaciones
de trabajo en las principales Direcciones Nacionales del Area de
Higiene y Epidemiología y la Dirección de Estadísticas del MINSAP.
A la misma se conectan todas las unidades provincias del país, y
en la actualidad se amplía hacia algunos municipios del país, como
nodos principales de comunicación, algunos de los Institutos de
investigaciones relacionados con el área de Higiene y Epidemiología,
así como el resto de la unidades de salud integradas a la Red Nacional
de Intercambio de Información de Salud.
Lograr una adecuada y
homogénea explotación de los recursos de computación en todo el
país constituyó desde el principio una premisa fundamental en la
implementación del sistema; para ello se distribuyó una metodología
de trabajo y un gran volumen de programas y paquetes computacionales
de actualidad y amplio uso en el trabajo epidemiológico a nivel
internacional, los utilitarios de uso general y la bibliografía
correspondiente y se impartieron cursos a los especialistas responsables
de su explotación.
En la actualidad se han
fortalecido de forma decisiva la estructura a nivel provincial,
con la instalación de redes locales en los Centros Provinciales
de Higiene y Epidemiología, que permiten vincular armónicamente
la subdirecciones que las integran y brindan la posibilidad de ampliarse
hacia algunos municipios del país, lo que considerablemente incrementará
la cobertura de la red nacional, que constituye el soporte para
el procesamiento, análisis y transmisión de la información para
la acción.
Otro aspecto en el cual
se trabaja es en la diseminación del Sistema Automatizado de
Vigilancia en Salud (EpiAlerta) para la recolección y transmisión
de la información, que permita viabilizar todas las acciones que
se realizan en el sistema alerta-acción a cada uno de los niveles,
fuentes de información del sistema, y víncule las etapas de recolección,
transmisión, procesamiento y análisis de la información con la generación
de salidas del sistema en forma cualitativa (textos) y gráfica,
incluyendo mapas, así como su retroalimentación. Esto permitirá
una mayor efectividad en las acciones de la vigilancia a cada nivel
del sistema.
El desarrollo alcanzado
en esta esfera en este período ha permitido más que automatizar
simplemente una tarea o un grupo de operaciones manuales, lograr
cambios en los métodos de análisis por los profesionales epidemiológos
en general, dando una respuesta a las necesidades propias que el
sistema de salud reclama a cada nivel, y ello ha constituido una
incuestionable ventaja para el mismo.
Inicio
El desarrollo de la salud Pública ha
conllevado al uso de diferentes metodologías de trabajo para el
mejoramiento de los análisis de la Situación de Salud (Diagnóstico
de Salud) desde el nivel de la base (Consultorio del Médico de la
Familia), pasando por cada una de las estructuras intermedias de
atención territorial de salud, hasta el nivel de país. Sin embargo,
en muchas ocasiones para la toma de decisiones no se dispone adecuadamente
de las situaciones que acontecen a nivel local, ni tampoco las características
generales de un territorio, mediante las cuales se podrían hacer
análisis asociados al comportamiento de algunas entidades de salud.
Para lograr esto se recurre a una metodología denominada "estratificación
epidemiológica", que permite identificar aquellas áreas
y/o poblaciones con mayores problemas o necesidades insatisfechas
de salud, de manera que se puedan focalizar hacia ellas sus intervenciones.
Esta metodología brinda
la posibilidad de racionalizar los esfuerzos y recursos que se invierten
en salud, contribuyendo a un mejor desempeño de cada uno de sus
programas y permitiendo identificar realmente los territorios y
áreas más necesitados según sus características, tanto socio-económicas,
como demográficas y sobre todo, de acuerdo a cada situación específica
que se analice, empleando para ello los Sistemas de Información
Geográfica (SIG) aplicados a la Vigilancia en Salud,
influyendo indirectamente en el mejoramiento de las condiciones
de salud de la población, a partir del fortalecimiento de la Atención
Primaria, dado el mejor desempeño de una gerencia más oportuna y
racional.
Inicio
|
| El
Sistema de Vigilancia en Salud, la
Investigación y la Capacitación |
La contribución de la vigilancia en salud
a la actividad de investigación ha sido una premisa fundamental
en todo su proceso de desarrollo. Como la vigilancia es parte de
la práctica de la Salud Pública , ella está íntimamente vinculada
a la investigación con propuestas permanentes de nuevas hipótesis
y el estímulo a la investigación epidemiológica, siendo capaz de
movilizar los recursos técnicos necesarios en función del análisis
y de la respuesta más oportuna y eficiente.
En la concepción de la
vigilancia se promueve la participación de los Institutos de Investigaciones
y de otras instituciones nacionales de excelencia como elementos
esenciales en el proceso de análisis, de investigación epidemiológica
y de formulación de recomendaciones y alternativas, en función de
la respuesta más oportuna y eficiente para la toma de decisiones.
Por su parte, la vigilancia brinda información
útil para el establecimiento de las políticas y programas de salud
y el logro de una vinculación estrecha con el proceso de formación
y capacitación de los recursos humanos para su desarrollo, con especial
énfasis en los recursos vinculados a la atención primaria.
Inicio
|
| Contribución
al desarrollo de los Sistemas de Vigilancia en nuestro país |
El sistema de vigilancia en salud ha
estado promoviendo el perfeccionamiento de la información y la actividad
de vigilancia de otros subsistemas junto al establecimiento de los
nuevos, acorde con las necesidades propias del sistema de salud.
A partir del Taller Nacional de Vigilancia en Salud celebrado en
Octubre de 1994 en nuestro país, se inició un proceso de fortalecimiento
de los diversos subsistemas existentes con el propósito de alcanzar
una mayor calidad y oportunidad en las 4 principales áreas: Enfermedades
transmisibles, Enfermedades no transmisibles, Salud Ambiental y
Servicios de Salud, con énfasis en la Atención Primaria de Salud.
Este proceso ha tenido
un seguimiento en el que se observa la continuidad de su desarrollo,
con resultados positivos en el campo de la vigilancia de las
enfermedades transmisibles, cuyo centro coordinador lo constituye
el Instituto de Medicina Tropical "Pedro Kourí" y la Dirección
Nacional de Epidemiología del MINSAP. En el mismo, la identificación
y seguimiento de los fenómenos epidemiológicos se ha visto acompañado
de un incremento en el nivel de análisis a los niveles locales de
salud y de una mayor respuesta por parte del sistema, al establecer
acciones oportunas de control y prevención de enfermedades y de
promoción de salud.
Como resultado del interés
y la necesidad de incrementar la capacidad y calidad en los análisis
epidemiológicos y, en consecuencia, de alcanzar una mayor agilidad
y oportunidad en la detección de los problemas y un mayor grado
de respuesta en toda la problemática de salud, fue establecido un
sistema de encuestas que recoge, de forma automatizada, la información
contenida en las historias epidemiológicas de las enfermedades transmisibles
que son objeto de vigilancia, lo cual opera desde el nivel local
y es analizado hasta el nivel central. Ello ha reportado un conocimiento
más oportuno por la instancia del area de Epidemiología y permite
una más oportuna toma de decisiones.
Internacionalmente la
vigilancia en el campo de la Salud Ambiental incluye tanto
las exposiciones ambientales peligrosas y de riesgo como el monitoreo
de los efectos sobre la salud. En nuestro país se han venido dando
pasos para el perfeccionamiento del Sistema de Vigilancia en
Salud Ambiental que incluye la vigilancia ambiental o comunal,
la vigilancia alimentaria y nutricional, la salud escolar
y la salud ocupacional. Aunque este campo se ha visto afectado
de algún modo por las limitaciones en recursos de laboratorios para
apoyar el monitoreo ambiental y biológico, se han logrado avances
tales como el establecimiento del sistema alerta-acción en
el área de la vigilancia comunal y escolar, las propuestas
de un Sistema de alerta nutricional para dar respuesta
a corto plazo sobre las modificaciones ocurridas en un grupo de
indicadores del estado alimentario y nutricional de la población
cubana y el cual, coordinado por el Instituto de Higiene de los
Alimentos y Nutrición (INHA), permite continuar perfeccionando el
sistema de vigilancia alimentaria y nutricional establecido (SISVAN);
y un subsistema de Alerta-acción en la vigilancia epidemiológica
de la salud de los trabajadores, coordinado por el Instituto
de Medicina del Trabajo (IMT), en respuesta a la demanda de los
niveles ejecutivos de contar con una información oportuna y confiable
que oriente y recomiende, sobre bases objetivas y científicas, las
medidas de acción a diferentes plazos para el control y prevención
de enfermedades y la promoción de salud en estas áreas tan importantes
por el nivel de afectación que han presentado en estos últimos años
y el nivel de influencia real y potencial en el cuadro de salud
del país.
El área de la vigilancia
en salud ambiental con su carácter multidisciplinario y su interrelación
con otros sectores que influyen en el proceso ambiente-salud comunitaria,
constituye una prioridad inobjetable y decisiva para la actual etapa
de la dinámica epidemiológica del país. Se trata de que los Institutos
del área de Higiene y Epidemiología perfeccionen y asuman su función
como Centros rectores de la vigilancia en el área de trabajo,
en conjunto con las Direcciones Nacionales correspondientes.
En cuanto a las Enfermedades
no transmisibles se cuenta con una Encuesta Nacional de Factores
de Riesgo coordinada por el Instituto Nacional de Higiene y
Epidemiología (INHEM), actualmente en fase de procesamiento de datos
y análisis, la que influirá de manera determinante en la vigilancia
de los riesgos vinculados a dichas enfermedades con vistas a la
toma de decisiones. Se dan los primeros pasos para la implementación
de un sistema de monitoreo y vigilancia de Salud bucal.
Además se está trabajando
en las recomendaciones del Taller de Vigilancia relacionadas con
el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes mellitus,
los accidentes y la violencia en el Instituto de Oncología y Radiobiología
(INOR), Instituto de Cirugía Cardiovascular (ICCV), Instituto de
Endocrinología y Enfermedades Metabólicas (INEM) y el Instituto
de Medicina Legal, centros rectores de estas actividades respectivamente.
En Octubre de 1995 se
celebró el Taller Nacional que marcó el inicio de la implementación
de un Sistema de Vigilancia de los Programas Provinciales
de Acción para dar cumplimiento a los acuerdos de la
Cumbre Mundial de la Infancia. Bajo este rubro se ha establecido
el monitoreo y evaluación sistemáticos a corto, mediano y largo
plazo, de un grupo de indicadores del estado de salud materno-infantil
y de educación comunitaria, como resultado del cual se espera identificar
acciones que logren cambios en los indicadores con resultados desfavorables,
mediante la participación de la comunidad y de los órganos de Gobierno
en los niveles locales.
Inicio
|
| Sistema
de Vigilancia en la Atención Primaria
de Salud |
Actualmente se encuentra en fase de estructuración
e implantación del Sistema de Vigilancia en la Atención Primaria
con el propósito de contribuir al conocimiento de las incidencias
agudas y relevantes y al análisis de la situación de salud en la
población atendida por los consultorios médicos, en el territorio
atendido por los Grupos Básicos de Trabajo y a nivel de Area de
salud.
La actividad de vigilancia en la atención
primaria opera básicamente a partir de la que realiza el médico
y enfermera de la familia como "Guardianes de la Salud",
junto a la que ejecutan los demás miembros del grupo básico de trabajo
y del área de salud (psicólogos, estomatólogos, técnicos de higiene
y epidemiología, trabajadoras sociales, los activistas de salud,
líderes formales e informales de la comunidad y la población) con
el análisis sistemático de la situación de salud a través del diagnóstico
en su comunidad. En este proceso, que parte del diagnóstico a nivel
del consultorio médico de la familia y a nivel de las poblaciones
enmarcadas en los Consejos Populares y Areas de salud, la vigilancia
estará representada por el monitoreo y evaluación del proceso del
diagnóstico y su Plan de acción, teniendo en cuenta el impacto de
las acciones mediante la modificación del cuadro de salud y los
riesgos, viéndose reflejada igualmente en el seguimiento de los
problemas identificados por la dispensarización y en la actividad
de terreno.
En esta dimensión cobra
singular importancia el surgimiento de los Consejos de Salud
a las diferentes instancias quienes podrán abordar el análisis de
los aspectos identificados en el diagnóstico de la situación de
salud y trazarse planes de acción intersectorial para dar soluciones
según las prioridades identificadas y en esto se fundamenta la estrategia
de municipios por la salud que parte del criterio
de que la localidad esté consciente de la salud y se esfuerce y
participe en su mejoramiento.
Dado que la salud es
"un estado de bienestar físico, mental y social y la habilidad
para realizar las funciones, y no meramente la ausencia de enfermedad"
se reconoce la existencia de diversas gradaciones que deben ser
vistas en sus aspectos subjetivos así como en lo referente a los
aspectos funcionales de los individuos.
En ese contexto resulta
de vital importancia la implementación del monitoreo de la salud
de las comunidades con el enfoque de la Vigilancia de la Salud,
vista en términos de indicadores subjetivos o de bienestar y de
indicadores objetivos o de habilidades para el funcionamiento, crecimiento
y desarrollo; o lo que es lo mismo, el monitoreo de los indicadores
positivos de salud, el confort y la vitalidad humana. Ello redundaría
en el fortalecimiento de las actividades de promoción de salud en
el nivel primario de atención, con la acción coordinada de todos
los organismos y organizaciones sociales de cada territorio, la
propia comunidad y la familia, para que de forma efectiva trabajen
en favor de la salud.
Inicio
La estrategia de implementación de la
Vigilancia en Salud se inició en Mayo de 1993 con la realización
del Primer Taller Nacional sobre Vigilancia en Salud, con la asesoría
de la OPS/Washington, y la participación de 47 profesionales seleccionados
de los diferentes niveles.
A partir de este momento
se han desarrollado numerosos Talleres, Seminarios, Cursos, Reuniones
Técnicas, Reuniones Metodológicas que han permitido la capacitación
permanente en servicio de los profesionales y técnicos vinculados
a la vigilancia, tanto de las UATS como de otras Direcciones o Instituciones;
relacionado con: epidemiología básica y moderna, técnicas de evaluación
epidemiológica rápida, informática y telemática, vigilancia en salud,
sistemas de información geográfica, métodos de detección de eventos
de salud en poblaciones, farmacoepidemiología, aplicaciones de técnicas
y métodos de Psicología y Sociología, etc.
Merece especial importancia
el Primer Taller Nacional de Vigilancia en salud, con sede en el
IPK, en el que más de 200 profesionales nacionales y 5 consultores
internacionales discutieron aspectos relacionados con la vigilancia
de enfermedades transmisibles, enfermedades crónicas no
transmisibles y otros daños, salud ambiental y
servicios de salud.
Inicio
Surgida al calor de las necesidades de
la Salud Pública Cubana y más de 6 años de su implementación, la
Vigilancia en Salud ha contribuído al fortalecimiento de
las capacidades a nivel central y de las provincias para la utilización
más efectiva de la información epidemiológica y del análisis, así
como del seguimiento y control de los problemas vinculados a la
salud. Con ello, el proceso de la toma de decisiones se ha
visto beneficiado con una mayor oportunidad y eficiencia en la prevención
y el control.
La introducción de nuevas
metodologías y herramientas para el enfoque de la vigilancia ha
permitido generar conocimientos y lograr cambios favorables en el
estilo de trabajo y en la actitud de los profesionales de la Salud
Pública hacia la vigilancia, aún en aquellos que desde fuera del
sector salud trabajan por mantener y mejorar los niveles alcanzados.
En el continuo proceso
de perfeccionamiento impulsado por la demanda del propio sistema
de salud, se requiere el fortalecimiento de la actividad de inteligencia
que en el orden táctico realiza la vigilancia en salud, el
desarrollo de las potencialidades que ella brinda con el alerta
a mediano y largo plazo, el impulso al desarrollo de la evaluación
en apoyo a los niveles de dirección, materializar el sistema
de monitoreo del grado de satisfacción de la población, el logro
de un mayor vínculo con la investigación y la capacitación y el
perfeccionamiento del proceso de comunicación de la vigilancia.
Se precisa entonces una mayor identificación de la vigilancia con
la actividad de la prevención y la promoción de salud a nivel de
la atención primaria, y la incorporación de los elementos positivos
de la salud, de manera que la vigilancia se convierta, más que en
una labor profesional, en una actitud de cada médico, cada
enfermera, cada profesional del grupo básico de trabajo y cada uno
de los miembros del equipo de salud de la atención primaria como
guardianes de la salud de la población.
Cada vez más, las estrategias y programas
del MINSAP se apropian de esta concepción y metodología de trabajo
y la función de vigilancia se integra definitivamente y de forma
efectiva a todos los niveles y dependencias del Sistema Nacional
de Salud.
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